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SDT Usach potencia modalidad e-learning para seguir contribuyendo en tiempos de pandemia

SDT Usach potencia modalidad e-learning para seguir contribuyendo en tiempos de pandemia

Hace 30 años, la Universidad de Santiago de Chile creó la Sociedad  de  Desarrollo  Tecnológico (SDT - Usach Ltda.);  entidad  privada cuyo objetivo es desarrollar, coordinar, promover y apoyar las actividades que realice nuestra Casa de Estudios en materia de transferencia tecnológica, asistencia técnica, educación continua y prestación de servicios técnicos.

Gracias a su modelo de enseñanza virtual, la SDT ha mantenido su variada y exitosa oferta de programas de capacitación, incluso en el contexto de la crisis sanitaria que afecta a todo el mundo, continuando así con el desarrollo de cursos con instituciones, públicas y privadas, como el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) y el Ministerio de Salud.

Tan solo durante los últimos dos años, la Sociedad de Desarrollo Tecnológico ha impartido diplomados y cursos, en la modalidad e-learning (virtual) y b-learning (semipresencial) a diversas instituciones del país, tales como el Taller de Transformación Digital, dirigido a trabajadores de la empresa minera Collahuasi, o el diplomado en Dirección Estratégica y Habilidades Directivas para el Ministerio de Salud, entre otros.

“Muchos de estos programas eran, inicialmente, presenciales, pero cuando ocurrió el estallido social, junto a entidades mandantes, adaptamos los programas a modalidad e -learning y resultó todo un éxito”, señaló Juan Pablo Aguirre, director de la SDT.

Hoy, en el contexto de la pandemia y el necesario distanciamiento físico, todos los cursos impartidos por la Sociedad de Desarrollo Tecnológico se realizan bajo la metodología de clases en el Aula Virtual de Capacitación Usach asociada  a la plataforma Moodle. Asimismo, según el perfil de cada curso, también se realizan clases sincrónicas mediante la plataforma de streaming Webex, donde el relator puede interactuar con las y los alumnos, y exponer, a través de pantallas, ejemplos y ejercicios dirigidos al cumplimiento de los objetivos de cada programa.

“Contamos con una plataforma de clase mundial, que es Webex de la empresa Cisco System; una herramienta profesional y pagada por la SDT. Además, tenemos acceso a herramientas Moodle que se conectan directamente con esta plataforma digital, quedando grabadas las sesiones de las clases y dejando el material educativo a disposición permanente. Están todas las herramientas tecnológicas necesarias al servicio de cada uno de los programas", explicó Juan Pablo Aguirre.

Para el director de la SDT, "si en algo ha contribuido esta pandemia es a que la gente se acerque más a las plataformas digitales, lo cual es una gran ayuda, por ejemplo, para las reparticiones públicas que hoy se ven impedidas de reunir, físicamente, a personas en una misma sala”.

"Nosotros, por ejemplo, hemos ofrecido cursos de ciencias médicas al Ministerio de Salud, donde han participado, virtualmente, personas de todo Chile. Así, la institución se ahorra en pago de viáticos y en muchos otros aspectos”.

"La plataforma digital, mejora la gestión de las instituiones privadas y públicas, reduce los costos de capacitación en términos de viáticos y traslados e infraestructura presencial, y permite llegar a muchas más personas en distintos lugares del país", recalcó Juan Pablo Aguirre, añadiendo que, todos estos servicios, como asesorías, capacitaciones y herramientas tecnológicas, están a disposición de las Facultades y Departamentos de nuestra Casa de Estudios Superiores.

Más información: www.sdtusach.cl

Sombrío panorama: Académica Lucía Dammert advierte incremento del comercio ambulante por altos niveles de cesantía

Sombrío panorama: Académica Lucía Dammert advierte incremento del comercio ambulante por altos niveles de cesantía

En el mes de enero un equipo de investigación de nuestro Plantel liderado por la Dra. Lucía Dammert, académica de la Facultad de Humanidades, dio a conocer los resultados de un estudio sobre el estado del comercio ambulante bajo el periodo de estallido social.

Ahora en pleno desarrollo de crisis sanitaria por Coronavirus y con la dificultad obvia de levantar información en terreno, la investigadora entregó su visión sobre la actualidad de este fenómeno en las calles.

Dra. Dammert, el estudio sobre comercio ambulante en época de estallido social señaló que éste se justificaba como un “mecanismo de sobrevivencia”. Ante la crisis sanitaria que hoy vivimos, ¿qué se mantiene de ese proceso y qué observa que ha cambiado?

-Una de las cosas que debo reconocer es que en este estado de cuarentena ha sido muy difícil salir a hacer relevamiento en terreno. Todo lo que estamos proyectando reside en el análisis que hemos hecho hablando con especialistas y con gente que está en los territorios.

En este sentido, efectivamente con la crisis social que viene de la mano con la situación de pandemia, lo que vamos a ver es un incremento del comercio informal, un probable aumento post-pandemia de ferias -no necesariamente legales-, un aumento del fenómeno de los coleros y eso puede traer una serie de problemas de administración, gestión, incluso violencia al interior. Ese es uno de los fenómenos que vale la pena comenzar a observar.

El estudio de enero mostró que el comercio ambulante creció debido a la baja fiscalización por el estallido social. Hoy, si bien hay restricciones de movilización y desplazamiento  sigue observándose en las calles. En este sentido ¿existe mayor fiscalización hacia este tipo de comercio o es solo la cuarentena la que  los mantiene al margen y son los ambulantes lo que deben quebrar la norma para seguir utilizando el espacio público?

-Si bien hoy existe una mayor fiscalización de Carabineros, también hay que decir que este tipo de fiscalización de las ventas callejeras es muy compleja, porque hay un movimiento, una mudanza, un traslado permanente de los vendedores. Ellos se concentran donde hay gente y por supuesto llegan las Fuerzas de Orden y deben desplazarse para otras zonas, esto genera que Carabineros en general tienda a tener operativos más específicos y después “dejar ser”. Ante este periodo de pandemia, lo que sí creo que puede pasar es un incremento de las investigaciones policiales que traten de vincular de forma más organizada este tipo de venta, entonces ya no solo será ir detrás del que corre vendiendo carteras o chocolates, sino que mirar donde están los centros de distribución de estos productos.
 
¿Qué factores exclusivos se podrían observar por el alza del comercio ambulante en época de pandemia?

En época de pandemia y postpandemia se espera que aumente considerablemente el comercio ambulante, esto producto de que mucha gente está quedando desempleada y que ven como única solución de conseguir financiamiento el salir a vender a la calle. Segundo, porque hay centros de distribución que pueden estar cediendo productos a estos vendedores en las calles, en vez de entregando a las tiendas más formales. Tercero, porque es una forma rápida, sencilla y “no engorrosa” de generar un tipo de ingreso. Cuarto, porque  producto de esta crisis, mucha gente va preferir comprar un poco más “barato” y esa oferta la encontrará en la calle.

¿Qué soluciones se podrían recoger para intentar ayudar a estas personas que viven del comercio en la vía pública?

Creo que efectivamente debemos hacernos cargo que la crisis económica viene y se va a instalar por un tiempo muy largo. Una de las soluciones para muchos que quedarán sin empleo y que perderán niveles de ingreso va ser el comercio ambulante. En este sentido, creo que la peor solución es criminalizar esta situación, más bien hay que reconocerlo como una consecuencia de un fenómeno bien particular y buscar mecanismos de prevención  para estos escenarios.

Una cosa es el comercio ambulante que no requiere un permiso sanitario y otra es un comercio ambulante de comida, por ejemplo,  en donde podrían detectarse focos de transmisión de todo tipo de enfermedades – no solamente Coronavirus-. Uno de los mecanismos o políticas  que deberían buscar las alcaldías y el Gobierno es como potenciar las asociaciones, cooperativas y los mecanismos de intercambio. Me parece imposible pensar que la ciudadanía vaya a estar sentada en su casa esperando un trabajo formal, si es que la crisis económica es del nivel del que se está hablando, sobre todo si no hay capacidad del Estado para proteger a los trabajadores que se van a quedar sin empleo. Creo que lo hay que hacer es buscar mecanismos para generar espacios de colaboración y no de competencia, porque se hace muy difícil pensar en una economía sin comercio informal, dado que los estudios demuestran que habrían casi tres millones de personas que efectivamente antes de la pandemia estaban en ese tipo de mercado.

Hace un tiempo se viene hablando de la “amenaza” del comercio ambulante por internet y la posibilidad de normalizarlo. ¿Cuál es su opinión pensando que es un mercado atractivo para quien ha quedado desempleado en esta pandemia?

-La venta por Internet tiene un factor generacional y puede que a muchos les sorprenda, pero hay un mundo juvenil que hace mucho tiempo está comprando e intercambiando productos a través de esta herramienta. Esto es lo que viene y luchar contra este tipo de desarrollo es imposible. Me da la impresión que efectivamente la pandemia ha aumentado este mercado y se nota por ejemplo, en el crecida de casi 900% de la venta de alcohol por Internet. Entonces la pregunta que nos hacemos es ¿hasta qué punto uno puede hacer que estas ventas cumplan con los registros sanitarios, paguen impuestos y más? creo que este es uno de los mayores desafíos y para ello se necesitan herramientas de big data; se requiere de un Estado mucho más sólido en términos de captación de información, pero es imposible pensar que esto se va poder hacer al 100%. Hoy día muchos jóvenes están en Instagram y desde ahí y otras redes sociales logran vender y comprar por lo que hay que ajustarse a los cambios que nos presentan los nuevos tiempos.

Expertos Usach advierten carencia de apoyo social frente a incertidumbre laboral en Chile

Expertos Usach advierten carencia de apoyo social frente a incertidumbre laboral en Chile

La pandemia global ha impactado negativamente en diferentes áreas de la convivencia nacional y en el caso de la economía y la generación de empleo ha sido notoria. La incertidumbre laboral, el teletrabajo y el desempleo son padecimientos que las y los chilenos viven a diario viéndose afectada la salud mental de las personas.

En este sentido, la plataforma Laborum.com realizó una encuesta que arrojó en sus resultados que el 49% de los trabajadores dice que su estado de ánimo está peor que antes de la pandemia.

En palabras del Dr. Jorge Castillo, académico de la Escuela de Psicología de nuestra Universidad, este no es únicamente un fenómeno biológico, sino también en un proceso subjetivo, social y económico “en varios países, y de modo fundamental en Chile, la pandemia ha hecho evidente las condiciones de informalidad, precariedad contractual y salarial de gran parte de las actividades laborales, y, al mismo tiempo, contribuido a hacer más vulnerables estos procesos”.

El académico prosiguió indicando que esta situación produce condiciones para la exacerbación de la incertidumbre respecto al trabajo presente y futuro, y, en muchísimos casos, la experimentación directa de la pérdida de empleo.

“Los resultados probablemente no solo se vinculan al cambio en las condiciones laborales en los casos que intensifican las actividades de cuidado y sostén del hogar con el trabajo -particularmente para el género femenino-, sino también procesos institucionales que hacen de la incertidumbre ya no un evento, sino una condición relativamente permanente”, apuntó.

En relación a las estrategias para hacer frente a esta situación, Castillo opinó que “una pandemia debiera considerar el fortalecimiento de los procesos de protección laboral y el sustento, y no su vulnerabilización. En el caso de Chile, lo anterior se hace complejo, en tanto las condiciones socioeconómicas de los últimos 45 años tienden a responsabilizar al individuo de sus condiciones y a confiar en las dinámicas del mercado para las condiciones y servicios elementales”.

El académico agregó que en una situación de crisis biológica como la actual y aquellas que pudieran venir, debieran ser considerados elementos sociales y económicos mínimos para sostener un régimen de incertidumbre y restricciones como el actual.

“Gran parte de las condiciones de malestar en el país y el mundo no se asocian a procesos psicológicos exclusivamente, sino a una pandemia neoliberal, en el sentido de que se mercantilizan y convierten en objetos de mérito procesos elementales que debieran asegurar la seguridad social y subjetiva”, aseguró el Dr. Castillo.

“El apoyo social no tiene que ver con llevar una caja de comida a casa”

El Dr. Raúl Berríos, académico de la Facultad de Administración y Economía (FAE), indicó que este tipo de encuestas suele mostrar resultados que son bastante lógicos frente a una crisis sanitaria. “Hay razones que son bastante evidentes y que tienen que ver con circunstancias personales, de confinamiento, de stress. Es muy probable que muchos de ellos deben estar sufriendo lo que nosotros llamamos, en el comportamiento organizacional, un conflicto de roles”.

El experto señaló que son muchas las personas que deben estar lidiando con roles laborales, además de los que exige el hogar y los conflictos que se generan por el hecho de tener que proveer a la familia de ciertos ingresos y al mismo tiempo exponerse  al riesgo de estar en la calle buscando el sustento.

“Cuando este tipo de circunstancias ocurren en los trabajadores el nivel de estrés aumenta considerablemente y si eso está asociado a una percepción de mayor frustración producto de lo que están viviendo, no es raro pensar que los trabajadores puedan sentirse más deprimidos y con un ánimo más bajo”, comentó el  especialista en comportamiento organizacional.

Consultado sobre cómo se debería enfrentar este dilema, el Dr. Berríos propuso poner una mayor atención a las necesidades de  las y los trabajadores en donde las organizaciones sean un aporte y en particular los líderes de equipos de trabajo, transiten desde un rol de supervisor hacia a uno en donde se preste apoyo para la correcta ejecución de las tareas.

“El  apoyo social no tiene que ver con llevar una caja de comida a casa, sino que con el grado en que distintos agentes de la organización están disponibles no solamente para supervisar la tarea,  sino que también para prestar apoyo y soporte en circunstancias de confusión, desmotivación o incluso afectación personal” enfatizó el experto.

Trabajadores/as de la salud

El profesor Berríos, también tuvo especiales palabras para el personal de la salud y su relación con las organizaciones en las que se desarrollan, indicando que deben mantenerse cerca de sus colaboradores y estar atento a las señales que puedan indicar estrés severo, básicamente porque tienen afectaciones en los ciclos del sueño producto de la rotativa de sus turnos y  porque trabajan con el dolor humano.

Además, indicó que la evidencia indica que esos dos componentes aumentan la probabilidad de sufrir Burnout, “que es un síndrome severo de estrés que puede implicar un bajo nivel de cumplimiento personal, tanto en el trabajo como en las distintas esferas que habita; comienzan a desarrollar actitudes negativas y cinismo organizacional, y por último se observa en estas personas  un desgano y un desánimo que se traduce en un cansancio crónico”.

El experto concluyó expresando que no hay que olvidar que los niveles de ausentismo producto de situaciones de estrés o enfermedades laborales en el sistema público actual de salud ya eran sumamente altos antes de la pandemia, de manera que es posible esperar que luego de pasada esta crisis sanitaria esa situación se agrave aún más.

Especialistas en salud Usach consideran que gestión del Gobierno está “al debe” ante la pandemia

Especialistas en salud Usach consideran que gestión del Gobierno está “al debe” ante la pandemia

Una cuarentena total tardía y baja transparencia en los datos, son algunos de los factores considerados por expertos de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago para sostener que el manejo del gobierno ha estado “al debe” ante la pandemia por COVID-19 en Chile.

Para el académico de nuestro Plantel y doctor en Salud Pública de la Universidad de Pittsburgh, EE.UU, Christian García, la decisión de mantener en confinamiento a casi toda la Región Metropolitana, ha sido una medida “reactiva” y no “preventiva”.

“El aumento en el porcentaje de positividad tenía una circulación activa cada vez mayor. A medida que buscábamos más, encontrábamos más casos, por lo tanto, creo que la medida (de confinamiento) está en la línea de lo correcto, nos va a permitir reducir los contagios. Probablemente tendrá que durar más de los que hubiese durado si hubiésemos hecho esto antes, pero siempre queda tiempo y una ventana, aunque sea pequeña, para proteger a la población y a las personas con enfermedades graves y prevenir muertes”, señaló.

No obstante, pese a que, a juicio de García, las decisiones han llegado tarde, consideró decisiones “positivas”, por ejemplo, la preparación anticipada de camas en Espacio Riesco o la compra de ventiladores, “que podemos discutir si eran más o eran menos, pero sí muestran un intento de tener mayor número de insumos para poder ofrecer estos servicios”.

“Ahora, no sabemos si estos insumos van a ser suficientes, pues está muy tensionado el sistema. Es evidente que si aumentan los contagios, aumentarán los casos graves que necesiten hospitalización y también los fallecidos. Por lo tanto, lo que podemos esperar es que las siguienes dos, tres o cuatro semanas, sean muy duras respecto a la atención de las personas”, agregó el académico.

A su vez, el egresado de la Usach y profesor vinculado a la Unidad de Bioética de la Escuela de Medicina, Andrés Garrido, quien trabaja en el Hospital del Salvador, consideró que, si en la evaluación global del sistema de salud en Chile,  “incluimos el área de gestión y el rol del Ejecutivo, yo creo que se ha hecho mal”.

“Hay claramente una diferencia entre el equipo de salud que está en terreno trabajando, los grupos de epidemiólogos, organizaciones no gubernamentales que están queriendo aportar y decir algo y, por otro lado, el Ejecutivo”, aclaró .

“Sería muy injusto evaluar al sistema de salud, con sus miembros, incluyendo a los técnicos en particular, desde el personal auxiliar del servicio hasta los médicos y directores de hospitales. Acá hay claramente una diferencia entre el trabajo que estamos realizando en terreno, haciendo el seguimiento de los pacientes, educando a la población, atendiendo casos con todas las medidas de protección con las que disponemos que son bastantes limitadas, y la gestión a nivel político que creo está completamente al debe”, agregó

Para Garrido, que también colabora en la Dirección de Salud de El Bosque en el seguimiento de pacientes COVID-19 positivos, uno de los factores más preocupantes es la poca claridad en los datos. 

“La publicación que hizo el medio Interferencia, del mapa modificado y los datos que no estaban siendo transparentados a la comunidad científica, ni a los tomadores de decisiones, yo creo que es gravísima”, sostuvo, agregando que, le parece particularmente preocupante situaciones como las de Recoleta, donde existía un desconocido número de contagios. “Espero que no haya habido una intencionalidad política al negarle (durante tantos días) la cuarentena”, expresó.

Finalmente, agregó que ante esta pandemia “nadie sobra”.“Lo mejor del sistema de salud son sus funcionarios comprometidos y su gran nivel. El éxito de lo que se viene depende de cómo cuidamos de nuestro equipo de salud, desde auxiliares hasta médicos”, subrayó.

Encuesta internacional, a cargo de la Usach en nuestro país, analiza efectos de cuarentena en alimentación y actividad física

Encuesta internacional, a cargo de la Usach en nuestro país, analiza efectos de cuarentena en alimentación y actividad física

‘First multinational study on activity and health during the coronavirus pandemic’. Ese es el nombre de la encuesta desarrollada por 16 universidades del mundo. El objetivo del sondeo, que en Chile estará a cargo de la Universidad de Santiago, será analizar los efectos del confinamiento por el COVID-19 en la actividad física, alimentación y estilo de vida de los adultos de varios países.

El estudio, cuyo investigador principal es Jan Wilke de la Universidad de Goethe (Alemania), en conjunto con Adam Tenford de la Harvard Medical School (Estados Unidos), consiste en primera instancia en la aplicación de un breve cuestionario en línea, el cual se encontrará alojado en el sitio https://goethe.link/ASAP

Además de Alemania, Estados Unidos y Chile, la encuesta se aplicará en Francia, Italia, Holanda, España, Australia, Austria, Suiza, Argentina, Singapur, Sudáfrica y Brasil. Tras su aplicación y, en función de sus resultados, el estudio contempla una etapa en donde se implementará un entrenamiento que constará de clases dirigidas a distancia.

Resultados preliminares

Celso Sánchez, académico de la Escuela de Ciencias de la Actividad Física, el Deporte y la Salud (ECIADES) de la Usach y encargado del estudio en Chile, explicó que la aplicación del cuestionario tiene ritmos distintos, de acuerdo al avance del Coronavirus en cada país. Mientras en Alemania llevan más de dos semanas recabando datos, en nuestro país empezaron la semana pasada.

“Por eso, ya tenemos resultados preliminares”, aseguró. “A nivel de actividad física, esta disminuye aproximadamente un 25% de un nivel moderado-vigoroso y un 33% de ejercicio vigoroso. O sea, ha disminuido entre un cuarto y un tercio de actividad física, y alrededor de un 50% de lo que se practicaba en este tiempo libre”, afirmó.

El doctor en ciencias del deporte agregó que “alrededor de un 25% de los que cumplían con las pautas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya no lo logran. Es una disminución significativa”, precisó.

El académico reconoció que la encuesta está pensada para ser respondida por mayores de 18 años. Sin embargo, como lo que busca es ser representativa, llamó a contestarla a personas de todos los rangos etarios, de todos los estratos socioeconómicos en cualquier sector geográfico del país. El ideal es tener los resultados el próximo domingo 3 de mayo, concluyó.

Opinión del académico Jorge Brower: Una ley de migración para los tiempos actuales. Exigencia ética al Estado de Chile

Opinión del académico Jorge Brower: Una ley de migración para los tiempos actuales. Exigencia ética al Estado de Chile

Actualmente, en nuestro país, vivimos un nuevo cambio en los flujos migratorios, con el estancamiento de la población peruana y un incremento sostenido -desde el año 2000- de la población dominicana, colombiana y haitiana (Departamento de Extranjería y Migración (DEM), 2015). A su vez, la población venezolana en el último lustro ha ido en gran aumento, de hecho, según los actuales datos oficiales, la diáspora venezolana se ha transformado en sólo dos años en la comunidad de inmigrantes más grande de Chile, dejando por primera vez en una segunda posición a la comunidad peruana. Le siguen haitianos (179.338 personas) y colombianos (146.582 personas), ubicándose como la tercera y cuarta comunidad más numerosa del país (Instituto Nacional de Estadísticas y DEM, 2018).

En este escenario, la legislación vigente, (Decreto Ley N°1094) , corresponde a una legislación insuficiente, la que no se condice con las transformaciones migratorias en el país, al no dar respuesta adecuada a las necesidades que plantea el contexto nacional y regional.

En consecuencia, se han generado variadas problemáticas respecto a la incorporación social, económica y cultural que enfrentan los grupos de inmigrantes que están en condiciones de mayor pobreza y vulnerabilidad. En respuesta a ello, desde la vuelta a la democracia los gobiernos modernizaron la gestión administrativa y suscribieron acuerdos internacionales de protección de derechos humanos.

Para garantizar los derechos que estipulan los tratados internacionales suscritos por el Estado de Chile, se han instaurado una serie de instrumentos, como circulares, oficios o decretos en materia de salud, trabajo, vivienda y educación, destacando solo la promulgación de la Ley Nº 20.430, sobre protección de refugiados y la Ley Nº 20.507 sobre tráfico y trata.

En este proceso de producción normativa, se destaca el Instructivo Presidencial N°9/2008, aprobado durante el primer Gobierno de la presidenta Michelle Bachelet (2006-2010). Dicho documento tenía por objeto sentar las bases de la futura política migratoria, definiendo a Chile como un país de acogida y visualizando las migraciones desde una perspectiva de integración.

Expuesto el reciente trabajo legislativo, en el ámbito de la generación de decretos para normar el fenómeno migrante, llegamos al año 2013, cuando Sebastián Piñera presenta en su primer Gobierno, un nuevo proyecto de ley de Extranjería y Migración después de 40 años.

La iniciativa ha sido duramente criticado por las organizaciones académicas y de la sociedad civil por carecer de un enfoque de derechos humanos y por limitar el acceso a derechos fundamentales como la salud y la seguridad social. La controversia sobre dicho proyecto, queda reflejada en el informe de ese año (2013), sobre Derechos Humanos de la Universidad Diego Portales, donde se manifiesta que esta ley “ignora la capacitad estatal para autorizar la residencia de extranjeros en el país, desconoce los instrumentos internacionales suscritos por Chile en materia de integración regional y omite varias obligaciones internacionales en materia de derechos humanos” (Olea: 127).

Finalmente, sufrió un estancamiento en su tramitación parlamentaria y se dejó abierta la posibilidad de ingresar un nuevo proyecto de ley que tomara en cuenta la discusión que había hecho la sociedad civil al respecto.

Es así como durante los últimos siete años, desde que se presentó por primera vez el proyecto de ley (2013), se han generado más de 465 indicaciones y planteado otras iniciativas legales para avanzar en una ley migratoria. Dentro de estas iniciativas destaca, en el segundo Gobierno de Bachelet (2014), el proceso de encuentros consultivos para la nueva Ley Migratoria, convocada y organizada por el Departamento de Extranjería y Migraciones (DEM) y la División de Organizaciones Sociales (DOS).

La valiosa información recogida a partir de este conjunto de acciones nos pone frente al imperativo ético de dar forma a una Ley de la República que recoja estas indicaciones, pero que además tenga como contenido sustancial, el derecho a la migración, entendido como un derecho humano superior consignado en nuestra Constitución. En otras palabras, como afirma Bauman (2016), no podemos seguir siendo condicionados por una ideología de Estado, que finalmente nos produce pánico frente a la migración, impidiendo que un imperativo categórico se paralice por el miedo irrefrenable hacia el otro/extranjero que representa un peligro, una amenaza permanente.

Efectivamente, La máquina legisladora en Chile, respecto a la migración, en la segunda parte del siglo XX y primeras décadas del siglo XXI, ha mantenido de forma dominante un sustrato ideológico en el que subsiste el concepto/idea del extranjero como amenaza que altera la seguridad del país, poniendo en tensión permanente los dispositivos de control legal y social.

La legislación migratoria del presente y particularmente del futuro, debe hacerse cargo en Chile y en el mundo de las personas sin Estado, que han sido desnaturalizadas y privadas de la protección de una comunidad jurídica, que debe reconocerlos como miembros de dicha comunidad.

La expresión de Arendt: el derecho a tener derechos, tiene que ver precisamente con lo esencial de la problemática de aquellos que se han quedado a la intemperie de la humanidad, es decir, desamparados de ciudadanía y huérfanos de pertenencia a una comunidad jurídica en la que se les reconozca una participación y un ámbito de interacción significativos. Al respecto, la misma filósofa nos señala que la verdadera realización humana exige una participación en la esfera de la reciprocidad en la que convive la pluralidad de los individuos dentro de una organización colectiva que instaura la igualdad. Dicha igualdad, antes que una realidad sensu estricto, se despliega a través de la creación de una comunidad política que otorga protección jurídica a sus miembros.

Finalmente, el reto ético al que nos referimos en el título de esta columna, se orienta a la validación de los migrantes, como sujetos de derecho que, en el espacio de la existencia jurídica, establecen un compromiso vinculante con la sociedad en la que viven (derechos y deberes).

Se trata de una exigencia ética, precisamente porque interpela a los legisladores y a la sociedad en su conjunto para otorgar el estatus de subjectum iuris al migrante.

Dicha validación social, discursiva y legal, implica el reconocimiento de ese estar en el espacio jurídico, por tanto, la posibilidad de beneficiarse de una protección legal. De este modo, el migrante puede ser considerado sujeto de derecho, en su situación insoslayable de ser humano, siendo reconocido como tal por la ley.

En esta instancia y a partir de esa condición jurídica, pensamos que se hace muy necesario en estos tiempos de horizontes distópicos, volver sobre el sujeto como otro-humano con el cual sostenemos la experiencia ética de la responsabilidad para con ese otro, superando la alienación que significa la clausura en el sí mismo y el olvido del otro. Vivimos en una cultura en la que el Yo se absolutiza y por tanto se proyecta enajenado/distorsionado, incapaz de vincularse a la realidad comunitaria.

No podemos quedar atrapados en la máquina de producción de una trama normativa que difícilmente alcanza lo humano, como vulnerabilidad permanente que va perdiendo su dignidad en los infinitos trayectos y desplazamientos sobre territorios ajenos. El cuerpo legal de esta ley es urgente y debe contener los incontables cuerpos/vidas de quienes, a veces, se desplazan sólo para sobrevivir.

Opinión del académico Mag. Luis Sáez: Canales de alimentación saludable durante la emergencia sanitaria

Opinión del académico Mag. Luis Sáez: Canales de alimentación saludable durante la emergencia sanitaria

Ya en el año 2017, las recomendaciones del Ministerio de Salud, en la Política Nacional de Alimentación y Nutrición, eran aumentar el consumo de frutas, verduras, legumbres, pescados y mariscos, y disminuir el consumo de alimentos ultra procesados, especialmente, los que tienen los denominados “sellos negros”.

Además, explícitamente, indican la necesidad de “aumentar la cobertura de ferias libres y otros formatos de mercados locales para el expendio de productos provenientes de la agricultura familiar y campesina en cada comuna del territorio, con énfasis en los alimentos promovidos por las guías alimentarias. Extendiéndose a los nuevos emplazamientos de vivienda, innovando en el formato y acercando los puntos de venta a los lugares de tránsito de las personas en su vida diaria.

Afortunadamente durante la emergencia sanitaria, especialmente, las familias de menores ingresos han seguido acudiendo a comprar sus alimentos saludables en las ferias libres y los negocios de barrio, esto a pesar de las dificultades para el desplazamiento de las personas y, principalmente, las restricciones de funcionamiento que han tenido las ferias libres básicamente por la incomprensión de parte de algunos alcaldes respecto del importante rol que cumplen en cuanto a, mejor acceso a los bienes a un menor costo, la amplia oferta de productos saludables y el fortalecimiento de los pequeños agricultores y pescadores artesanales del país.

La importancia del canal tradicional ya quedaba de manifiesto en el 2010, en un estudio de panel realizado en la Región Metropolitana de Santiago, en que el 42% de los participantes prefería comprar sus alimentos en ferias libres y negocios de barrio y, un 37% en supermercados.

Junto a ferias libres y negocios de barrios, como lugar para comprar las frutas y verduras, aparecen con mucha fuerza las compras a distancia con entrega a domicilio, principalmente, vinculado a ventas desde ferias libres, verdulerías (negocios de barrio) y directo de productores; formato emergente que se acelera por motivos de la emergencia sanitaria. Esto, en contraste con el bajo porcentaje de la población que prefiere comprar sus frutas y verduras en los supermercados.

De esta forma, en un estudio reciente que realizamos durante la emergencia sanitaria, las preferencias para comprar frutas y verduras, agrupando ferias libres, negocios de barrios y las entregas a domicilio, llegan a un 86%, especialmente por la cercanía al hogar y la conveniencia en los precios. Esto podría explicar que, un 75% de los encuestados declara que, durante la emergencia sanitaria, el consumo de frutas y verduras en su familia se ha mantenido igual que antes o, incluso, ha aumentado.

En el estudio de panel realizado el 2010 en la Región Metropolitana de Santiago (citado anteriormente), se obtuvo que el 73% de las personas que participaron compraban sus frutas y verduras en las ferias libres, un 15% lo hacía en supermercados, un 6% en negocios de barrio y, sólo un 0,2% mediante entregas a domicilio.

Al comparar ambos estudios, es evidente la relevancia de las ferias libres como lugar de compra de frutas y verduras, fundamentalmente para la población de menores ingresos. Los supermercados no marcan grandes diferencias en ambos estudios, en cambio, los negocios de barrios y, claramente, las compras a distancia con entregas a domicilio, adquieren un importante rol, explicado en gran parte por la situación de emergencia sanitaria y por un cambio en los hábitos de compra de la población.

La importancia del canal tradicional, para permitir el acceso democrático a los alimentos saludables, se refuerza durante la emergencia sanitaria, lo que coincide con el planteamiento que realiza Eve Crowley, representante en Chile de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO), quien aseguró que la obesidad “es más que un problema individual; es un problema también de entornos y del contexto político, cultural y económico“, y agrega “cuando hay desigualdad, hay mayor riesgo en algunas poblaciones de que no pueden comprar los alimentos saludables”.

La situación del país, ha evidenciado los problemas de acceso a la alimentación que tiene gran parte de la población, lo que reafirma nuestra opinión respecto de que el grave problema de Chile no es la cantidad de alimentos producidos, sino, más bien la distribución de los mismos.

Para mejorar la distribución, se deben seguir fomentando los mercados locales y circuitos cortos de comercialización, se deben hacer esfuerzos para que los alcaldes entiendan el rol de las ferias libres y, si bien, es necesario generar protocolos sanitarios para su funcionamiento, se deben hacer los esfuerzos necesarios para que sigan funcionando, especialmente, en los sectores de población de menores ingresos.

Por su lado, las ferias libres deben generar algunos cambios como, por ejemplo, disminuir la cantidad de puestos por feria. Sería ideal, realizar ferias con máximo 50 puestos, pero en mayor número de puntos de la ciudad. También, deben innovar aumentando la entrega a domicilio, es algo que a la población le acomoda, ya sea por las dificultades de desplazamiento por enfermedades, por la edad, problemas de movilización, seguridad o falta de tiempo debido al trabajo.

También, es imposible dejar de mencionar que, para mejorar la disponibilidad de alimentos a la población, es necesario reducir las pérdidas y desperdicios de alimentos, que en promedio alcanzan a un 30%, con lo cual se podría alimentar a una gran parte de la población.

Opinión del Doctor en Teología, Maximiliano Salinas ¿Cómo desandar un país matón?

Opinión del Doctor en Teología, Maximiliano Salinas ¿Cómo desandar un país matón?

Vivimos el tiempo privilegiado de encontrarnos con nosotros mismos y enfrentar disyuntivas históricas de larga duración. Es tiempo de cuestionar el habitar desde una cúspide autocrática que nos acostumbró por siglos la sumisión al ideal nacionalista y colonial de España. Sin deponer esa cultura continuamos cautivos de un nacionalismo autoritario que desembocó finalmente en una sistemática violación de los derechos humanos en el siglo XX. ¿Con qué fin? Asegurar una visión noratlántica del mundo extraña y lesiva a la vida del pueblo común.

Hoy es el tiempo de dejar esa imagen mantenida a más no poder. Es tiempo del despertar, como quedó mundialmente de manifiesto en la primavera de 2019. El despertar a una verdadera conciencia nueva de la humanidad, que deshace los precarios equilibrios del régimen establecido,lo tenemos a ojos vista.

¿Cómo es posible vivir en un país pensado con los ideales de un Occidente que siempre nos barbarizó? Ese fue el destino del orden señorial en el siglo XVI. Los privilegios del civilizado estaban lejos, en Europa. Aquí estábamos los bárbaros, los ignorantes, los ignorados. El régimen oligárquico del siglo XIX continuó haciendo lo mismo y con más ganas. En ambos casos, la política civilizatoria implicó una apología de la guerra que no descansó hasta doblegar a todos los enemigos de nuestra precaria comunidad imaginada. En el sur estaban los Mapuche. En el norte estaban los enemigos del Perú y Bolivia. Por doquier pululaban los bárbaros. Esto justificó la guerra civil de 1891 y el golpe conservador de 1973. Esta mitología de la guerra fundacional la enseñó el artista de la oligarquía fray Pedro Subercaseaux a principios del siglo XX. Construyó la imagen visual de un Chile guerrero, heredero del heroísmo militar de España. Sus pinturas presidieron la vida republicana (Descubrimiento de Chile por Almagro, 1918). Lo que pintó Subercaseaux lo divulgó después en la universidad Jaime Eyzaguirre, el historiador franquista de desproporcionada influencia en toda la elite del siglo XX (Fisonomía histórica de Chile, 1948). Con el ánimo belicista de ambos todo se volvió campo de batalla, acuartelamiento general. Este discurso militar atravesó los doscientos años de vida republicana (Sebastián Piñera, “Aún quedan batallas”, Discursos escogidos 2010-2014, Santiago, 2014).

¿Cómo desandar un país matón?

Necesitamos un sustento que nos sustente a todos, más allá de la contradicción fatal de civilización y barbarie, de buenos y malos, de ‘demócratas’ y ‘violentos’, en el lenguaje oficial tan recurrente como exasperante de hoy. Esa disyuntiva la enuncia el poder. Todas y todos precisamos un poderoso vuelco espiritual, un giro cultural de proporciones gigantescas: reconocernos hijos e hijas de la Tierra. Esta conciencia crece en todo el mundo. No vale más la odiosa comunidad imaginada de raíz colonial. Es tiempo de entender los gestos de los primeros habitantes de la Tierra: su comunidad, su mística, su empeño por vivir realmente en paz en este mundo. Fue la decisión Mapuche ante las campañas militares del siglo XIX: “Mira, coronel. ¿No ves este caudaloso río, estos dilatados bosques, estos tranquilos campos? Pues bien,ellos nunca han visto soldados en estos lugares, nuestros ranchos se han envejecido muchas veces y los hemos vuelto a levantar; nuestros bancos el curso de los años los ha apolillado y hemos trabajado otros nuevos y tampoco vieron soldados: nuestros abuelos tampoco lo permitirían jamás. Ahora ¿cómo queréis que nosotros lo permitamos? ¡No! ¡No! Vete coronel, con tus soldados; no nos humilles por más tiempo pisando con ellos nuestro suelo.” (Horacio Lara, Crónica de la Araucanía, 1889).

Los pueblos del mundo se congregaron en la Cumbre de la Tierra en Rio de Janeiro en 1992. Había que escudriñar la posibilidad de una nueva comunidad imaginada al fin del sangriento siglo XX. Se abrió la mente a una manera distinta de vivir y de habitar la Tierra. En las palabras del entonces secretario general de Naciones Unidas, el sabio africano Boutros Boutros-Ghali: “[Cada] conquista de la naturaleza que concretemos en lo sucesivo será, en realidad, en contra de nosotros mismos. El progreso ya no es más forzosamente compatible con la vida; no tenemos más derecho a la lógica del infinito; esa es la gran ruptura epistemológica que simbolizará tal vez, a los ojos de los historiadores, la ‘Cumbre para la Tierra’.” (Discurso inaugural pronunciado en la Cumbre para la Tierra, 1992). Hoy en medio de una calamidad mundial es indispensable admitir el aliento vivo y congregante de la Tierra. Ella al fin y al cabo es la que alberga, sana, cuida, mucho más de lo que sabemos. El estrépito de tantas guerras civilizadas y bárbaras nos hizo sordos a su saludable sabiduría. La guerra y la técnica hicieron una alianza que nos apartó de su espíritu acogedor. Volviéndonos crueles, enemigos, artificiosos. Guerra y tecnocracia juntas cavaron el abismo entre la humanidad y la Tierra, más que evidente en los procesos de racionalización del siglo XX: “La tecnificación se inició en los armamentos, ya que históricamente la Técnica ha ido siempre asociada con la guerra. El militar del siglo XX va siendo cada vez más un técnico, antes que un guerrero […]. Solamente en el breve período de 1970 a 1973 ha sido roto su predominio [de la tecnocracia] por una doctrina revolucionaria.” (Mario Góngora, La noción de lo civil en la historia chilena, 1986). La reflexión de Góngora sobre nuestra historia de Chile es certera. La Unidad Popular, nacida hoy hace cincuenta años, fue una pausa en la racionalización totalitaria que ordenó nuestra enajenación de la Tierra. ¿Qué significaron aquellos días? Por un instante el país adquirió dignidad y asombro mundial: dejó de ser presa del dictado colonial. Con una determinación pacífica ajena al belicismo histórico descompuesto de Chile. Fue la apuesta ética de Salvador Allende.

Hoy asistimos particularmente a un signo mayor e inequívoco del alejamiento de la Tierra que proviene del desconcierto colonial del siglo XVI: el colapso de la gran ciudad. El hecho indica la medida del giro histórico que actualmente nos concierne. La ciudad, iniciativa superior de la ocupación militar, emblema de la guerra a muerte entre la civilización y la barbarie, es la metáfora más acabada de una humanidad indefensa por su fatal distanciamiento de la Tierra. Hoy es el espacio predilecto de la contaminación, de la rabia, de la renuncia al suelo agrícola, de la vulnerabilidad sanitaria. Por todas estas plagas es una señal que conduce a imaginar otro tiempo y otro espacio: el olvidado y permanente compás de la Tierra entera. Para todas y todos. Este es el tiempo oportuno de hoy.

Opinión del académico José Ricardo Romero: Postventa y logística en tiempos de COVID-19

Opinión del académico José Ricardo Romero: Postventa y logística en tiempos de COVID-19

Si bien la Publicidad es importante para dar a conocer lo que compramos, los consumidores valoran mucho más los tiempos de entrega y los servicios de post venta.

Junto con la facilidad para comprar por Internet, prácticamente con un solo clic, los consumidores, quienes sostienen y le dan viabilidad a las empresas, después de efectuar la compra se quedan con una cierta sensación que podríamos resumir, parafraseando un antiguo refrán: “es tan corta la compra y tan larga la espera”

A mi entender, esto sucede porque la logística y servicio postventa no ha crecido a la misma velocidad que el marketing digital dedicado al E-Commerce, habiéndose tercerizado de manera indiscriminada (1) y asignándosele un valor inferior en la experiencia del cliente o “customer journey” por parte de las marcas. Esto es en la actualidad un punto crucial, producto de la pandemia en la cual estamos inmersos, del proceso de compra.

En cada Cyberday, Black Friday u otro evento online podemos ver las noticias sobre el aumento de ventas en un x % respecto del año anterior, que hay y % más de marcas que el año pasado, etc, pero lo que esconden todos estos números tan exitosos es que cada año aumenta también el porcentaje de clientes insatisfechos con los tiempos de entrega y los servicios asociados a la post venta.

Con cada éxito de estos eventos, queda como un remanente la amargura, frustración y, a veces, desesperación de más y más personas que esperan las ofertas de esta fecha para abastecerse de productos que, de otra forma, sería imposible obtener.

Todos esperamos unos E-commerce cada vez más robustos y simples, especialmente de tiendas que tienen más de 100 años de existencia, así es que cuando se presenta el primer inconveniente frente a su “satisfactoria” compra empieza otra historia, una no tan buena para ellos.

Los primeros inconvenientes vienen asociados a la demora y entrega del producto según las fechas comprometidas por las tiendas, donde 13% de las personas en Santiago y regiones ha tenido este inconveniente (2).

Otras consultas son por productos defectuosos, devoluciones engorrosas, descuentos no aplicados, cargos sin explicación, etc. Muchos de estos casos son tratados con asistentes virtuales, que hacen aún más difícil el tener una solución por su limitada capacidad de respuestas (programadas de antemano). Además, los centros de atención telefónica, tanto a través de chat como del teléfono, están saturados.

Con todo lo anteriormente expuesto podemos notar que la transformación digital llegó para quedarse, pero no a la misma velocidad en todas sus áreas, la logística y servicio post venta se han quedado atrás en este proceso en un mundo que avanza cada vez rápido y en el que los consumidores son los más importantes dentro de este ciclo.

Para finalizar, la llamada última milla es crucial para que todo el viaje del consumidor sea placentero y no se transforme en una película con final de pesadilla, que es lo que muchas veces termina sucediendo. Esto hará que las ventas online aumenten considerablemente dentro de los E-Commerce. No solo en Chile sino en el mundo entero, la dedicación y trazabilidad de las entregas son la piedra angular de las ventas en el siglo XXI.

Internet provocó una ruptura en como la comunicación se dirigía y como se creaba. Antes ésta era unidireccional y restringida a unos pocos, ahora en cambio es omnipresente y está presente en cada persona que tiene la capacidad de publicar lo que considere necesario. El poder de informar y comunicar se distribuyó entre todos los que tenían acceso a la red y, año a año la penetración de Internet en el mundo aumenta.

Debido a esto, la forma en como las empresas se comunican con sus colaboradores cambió radicalmente, ya que se han empoderado de sus marcas. Sus productos no son solo para satisfacer necesidades ni egos, sino que son parte de sus vidas y, cuando algo es parte de nuestra vida, lo cuidamos y atesoramos, sabemos sus cualidades. Lo integramos a nuestra vida en todo lo que ello implica.

El Marketing ha tenido que entender la relación con sus colaboradores. Uso esta palabra y no clientes ya que ellos son su principal activo de información. Ellos son quienes más saben sobre los productos y, ese conocimiento colectivo, es el activo de las empresas en estos momentos. Es por eso, por lo que las vías de comunicación con los colaboradores deben ser expeditas, múltiples y multidireccionales.

Las marcas, al igual que las personas, necesitan atención tanto de los consumidores actuales como de los consumidores potenciales. Para esto, deben generar interacciones con cada uno de ellos a través de sus distintos canales de comunicación: Los tradicionales (correo, cartas, llamada telefónica, buzón de sugerencias, etc.) y los actuales como son las redes sociales (Twitter, Facebook, Instagram, Tik Tok, Blog, etc.).

Dado que las relaciones se basan en una buena comunicación, ésta debe ser bidireccional y de escucha constante para estar atento a las necesidades del otro y a los cambios en las percepciones de los consumidores. De esta forma se construyen relaciones duraderas que harán ganar a ambas partes.

1) Cámara Nacional de Comercio, CNC. Obtenida el 15 de junio de 2020 desde https://www.cnc.cl/el-e-commerce-en-chile-se-empieza-a-vestir-de-largo/.
2) Cámara de Comercio de Santiago. Obtenido el 15 de junio de 2020 desde https://www.ecommerceccs.cl/wp-content/uploads/2020/01/eCommerce_B2C_en_Chile_2020.pdf, página 16.

Opinión de la académica Paula Walker: Medios, información y pandemia

Opinión de la académica Paula Walker: Medios, información y pandemia

Según el reciente informe del Reuters Institute for the Study of Journalism de 2020, con datos de seis continentes y 40 países, entre ellos Chile, aumentó el consumo de noticias, sobre todo de la TV en tiempos de pandemia.

Las personas confían más en los medios y su cobertura sobre COVID-19 que en los políticos (los acusan de desinformar). Va en aumento el temor a la desinformación, las famosas noticias falsas, y declaran que se dan más en Facebook y Whats App que en otras aplicaciones. La desconfianza campea en todas partes, también en la red.

En Chile, una muestra de 2.005 casos de hombres y mujeres a partir de 18 años, indicaron que usan Facebook para leer noticias (63%), Whats App (40%) y Twitter (22%). De los medios de comunicación nacionales, los que superan el 50% de confianza son dos radios, un canal de TV y medios locales. Al otro extremo, la mayor desconfianza está en el canal público y otro canal privado. Cuando se les pregunta por la confianza hacia las noticias en general, los chilenos no le entregan más de un 40% de confianza, en todos los tramos de edad, ya sean hombres o mujeres.

Sabemos que el desempeño de las autoridades en torno a la pandemia ha sido muy errático. Confuso. Contradictorio. El manejo comunicacional que se diseñó en un inicio fue un fracaso, muy por debajo de lo que las personas han necesitado.

Se espera ahora que el cambio de ministro permita también una nueva estrategia. En paralelo, los medios tienen una oportunidad de prestigiar sus marcas, la reputación de sus equipos y el trabajo de investigación y educación que tienen por definición. Se requieren fuentes fiables, entrega de datos fáciles de comprender, no renunciar a la educación en torno a un virus cada día más conocido pero mortalmente contagioso.

Los medios perderán (o ganarán) reputación, dependiendo cómo enfoquen sus noticias, su investigación, los temas que privilegien y cuán independiente sean de las autoridades. Es una tarea ardua en un contexto difícil, pero hay muestras destacables de investigación a distancia que han marcado la diferencia.

Las redes sociales han aumentado su uso también fruto de la pandemia, conectando, entreteniendo e informando. Sin embargo, esto último es lo más criticado: el temor a una información parcial y mañosa que se construye en los grupos de iguales donde la persona que disiente es un traidor.
En tiempos tan exigentes e inciertos como el que nos toca vivir, la pluralidad, el respeto por las otras personas, los argumentos y la confianza marcarán la diferencia. La autoridad sanitaria debe corregir los errores y convencer al Presidente de cambiar la estrategia para enfrentar la pandemia, junto con comunicarla mejor.

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