Economía

Español

Economistas de la Usach critican bono de 100 mil pesos anunciado por Sebastián Piñera

Economistas de la Usach critican bono de 100 mil pesos anunciado por Sebastián Piñera

Un proyecto de ley para entregar un bono de 100 mil pesos  a 1.336.000 familias chilenas anunció el Presidente Sebastián Piñera. “Yo sé que los bonos no resuelven los problemas, o no resuelven todos los problemas, pero también sé que significan un importante alivio en momentos que tantas familias chilenas lo necesitan”, sostuvo.
 
Para el ex Tesorero General de la República y académico de la Universidad de Santiago, Hernán Frigolett, la medida intentará apuntalar la demanda y generar mayor consumo. Sin embargo, advirtió que “relacionado con el estallido social, podría tener un efecto hasta negativo, como una solución populista que no ataca los problemas de fondo”.
 
El economista y académico de la Facultad de Administración y Economía (FAE) de la Usach, Víctor Salas, concordó con que el gasto estatal buscará recuperar la actividad económica, pero explicó que esto puede provocar endeudamiento en personas que saben que recibirán la ayuda en enero.
 
Además, dijo Salas, “si los negocios atienden solo la mitad de la jornada, dudo que se fortalezca la demanda. No se va a expresar de manera neta si la gente no puede gastar ese dinero”, sostuvo. 
 
Por su parte, el doctor en ciencias económicas y académico de la FAE, Gonzalo Martner, criticó que el bono no se anunciara junto al paquete económico de medidas por US$5.500 millones y calificó la ayuda como una “medida de adhesión política”. 
 
Martner  estimó que “el problema es que no se ve una estrategia económica clara, sino que una improvisación cotidiana”.
 
Por su parte, el doctor en geografía económica y experto en finanzas internacionales, Francisco Castañeda, concluyó  que “la demanda ciudadana tiene que ser compatibilizada con un estímulo al crecimiento económico y confianza para los inversionistas pequeños y medianos, para que vuelvan a invertir y recompongan el tejido productivo”.

Lo que entró en crisis: una mirada retrospectiva

Lo que entró en crisis: una mirada retrospectiva

La rebelión social de fines de 2019 ha sorprendido por su intensidad y duración. Aunque a algunos no nos resulte tan inverosímil ni se aleja completamente de análisis previos, es necesario iniciar un esfuerzo de comprensión retrospectiva para intentar explicar lo que ha pasado en Chile. Esto, sobre todo si se considera que las élites dominantes se veían a sí mismas a cargo de una economía próspera que otorgaba más o menos espacios a todos en el camino de “llegar a ser un país desarrollado”, especialmente con la expansión de la educación de mercado, y de una política que producía arreglos estables y una competencia electoral periódica acotada y sin sobresaltos mayores.

Hasta que la mayoría de las certezas convencionales volaron por los aires por la fuerza de los hechos.

Aventuramos la hipótesis según la cual en primer lugar ha entrado en crisis el soporte económico de la vida social, y lo que denominamos el “modelo híbrido de mercado concentrado y de regulaciones débiles”. Ponemos el acento en el concepto de “hibridez”, pues nuestra estructura económica no es el resultado de un diseño abstracto de algún agente todopoderoso, interno o externo, sino de situaciones de poder relativo entre grupos sociales asimétricos que configuraron en las últimas décadas la esfera económica en un contexto internacional cambiante.

El actual modelo de crecimiento tiene su origen en la imposición violenta desde la dictadura de un sistema de asignación de recursos basado en mercados imperfectos que han tendido a una extrema concentración y que se extendieron hacia los servicios básicos, la educación, la salud y las pensiones, como en ninguna otra parte del mundo.

Desde 1990 se produjo un cuestionamiento inicial a parte de la herencia dictatorial, con la idea del “crecimiento con equidad” de Aylwin y luego del “crecimiento con igualdad” de Lagos, incluyendo reformas tributarias, laborales y territoriales junto a aumentos del gasto y coberturas sociales y el reforzamiento de algunas regulaciones.

Persistió el desarrollo de actividades estatales directas en parte de la banca (Banco del Estado y Corfo), minería (Codelco y Enami), energía (Enap) y transporte (Metro) que los economistas neoliberales siempre contendieron, esta vez sin éxito. Pero, ese contramodelo en ciernes, morigerado sistemáticamente por la ausencia de mayoría parlamentaria, perdió fuerza por el acomodo y en algunos casos creciente conversión al neoliberalismo de la coalición de gobierno y algunos de sus máximos líderes.

Resultó emblemática la expansión de la actividad minera transnacional y la captura privada de su renta, la mantención de un oligopolio en la pesca y la privatización de parte de los servicios sanitarios (en Santiago, Valparaíso y Concepción y la licitación de la operación en el resto del país) y de la infraestructura de transporte a partir de los años 90.

Este modelo híbrido produjo resultados de crecimiento generalizado de los ingresos y de mejoría sustancial de algunos indicadores sociales (baja mortalidad infantil, alta esperanza de vida, baja criminalidad relativa), los que generaron la autocomplacencia de economistas antes críticos del neoliberalismo.

Se dejó de lado como algo molesto, pero no determinante la muy alta desigualdad de ingresos y la estructura de propiedad hiperconcentrada que multiplicó e hizo cotidianos los abusos de mercado frente a un Estado mínimo, crecientemente capturado por el capital corporativo y sus grupos de presión en detrimento de los intereses de la mayoría social. Esto fue lo más grave del proceso político post-90, aunque una minoría nos opusiéramos desde dentro.

La prevalencia del maridaje de intereses con el gran empresariado preparó lentamente la rebelión actual. La etapa dulce del alto precio del cobre y del resto de las exportaciones primarias, empujadas por la demanda china, alimentó la ilusión de que no eran necesarias reformas estructurales ni un proceso intensivo de diversificación económica. El desdén por la inversión en investigación y desarrollo y por la recuperación del control sobre la renta de los recursos naturales fue tal vez la ceguera mayor de los arrogantes economistas del modelo que hoy entra en crisis, y no por falta de advertencias suficientes.

Cito el siguiente diagnóstico: “Considerando la poca complejidad económica de Chile, el crecimiento económico de largo plazo se proyecta a solo 1.9% entre el 2013–23. Estas proyecciones de crecimiento están muy por debajo de sus pares, incluyendo Canadá (2.7%), Perú (2.8%), Colombia (3.0%), y México (4.4%)”.

Y agrega: “La segmentación de la prestación de servicios en educación, cuidado de la salud y seguridad social (...) ha generado una importante disparidad en el acceso a servicios de calidad. Las limitaciones en el acceso a una educación de calidad se traducen en desigualdades en el mercado laboral, lo que también influye en la participación en el sistema de salud y contribuciones al régimen de pensiones. Considerando el segmentado mercado laboral, solo una pequeña proporción de la fuerza laboral percibe niveles sostenidos de ingresos, crecimiento de ingresos, y una participación y tasa de aportes constantes en el sistema de pensiones”.

¿Otro diagnóstico heterodoxo más que no reconoce las virtudes del “modelo chileno” y de los logros de sus economistas y defensores políticos? No, se trata de un informe del Banco Mundial de 2017.
También entró en crisis en 2019 la sociedad del 10-50-40, estable por largo tiempo, pero estructuralmente polarizada. Se consolidaron las fronteras entre el 10% más rico (y en su seno el 1% cada vez más rico, articulado en grupos económicos con control de buena parte de los recursos naturales, una amplia base financiera y alianzas con el capital internacional), el 50% constituido por grupos intermedios tradicionales y emergentes (con empleos formales pero con un tercio más cerca de los bajos ingresos que de los medios) y el 40% de menos ingresos, con empleos precarios, poco calificados y todavía mal pagados, aunque hayan aumentado sus ingresos promedio más que el resto.

Este 40% de menores ingresos incluye un 20% en estado de "pobreza multidimensional" y del orden de un 5% en situación de exclusión y marginalidad. No considerar la “heterogeneidad estructural” de la estructura socioeconómica chilena fue otro de los grandes errores de los economistas del modelo, así como desdeñar que su utopía básica, la movilidad social, simplemente en Chile existe apenas.

Finalmente, languideció una economía que desde 2014 crece poco, reduce la creación de empleo y lleva a perspectivas de aumento de ingresos que se esfuman y aceleran el endeudamiento de los hogares para sostener su consumo. El trabajo informal es de un 30% de los asalariados y el trabajo precario con rotaciones constantes de empleador es la realidad cotidiana de la mayoría de los asalariados y sus familias.

Pero, también existen factores culturales y generacionales en la crisis. Aventuramos la hipótesis de que terminó por difuminarse la pretensión de reemplazar la construcción –siempre necesaria y en continua reformulación– de un destino común por la idea neoliberal según la cual la sociedad no existe, en la que la única utopía posible no es algún proyecto de significado colectivo sino la mera movilidad social personal.
Del orden de 500 mil jóvenes no estudian ni trabajan y la deserción escolar adolescente aumenta. Hay hoy 1,2 millones de jóvenes en una educación superior que no ofrece para la mayoría un destino de inserción con un mínimo de certeza y genera en muchos casos aún amplias deudas. Esto se traduce crecientemente en la ansiedad colectiva y más bien en el cuestionamiento del orden social antes que en la confianza en un destino de movilidad social ascendente.

Parece, asimismo, haber entrado en tensión el sustrato solidario que se expresa ancestralmente en las familias y los grupos de pertenencia con la cultura individualista negativa, la descalificación de lo público vehiculada por los grandes medios (el Estado es ineficiente, los pobres reciben demasiados subsidios, nadie apoya a la clase media, etc.) y la representación de la sociedad como una supuesta cadena de oportunidades de mercado a lo largo de la vida, con la correspondiente ideología “emprendedorista”.

Parece haber perdido capacidad hegemónica el incentivo sistémico a la prevalencia del yo, en vez de la tríada del yo y mi mundo, pero junto al nosotros social y el nosotros del género humano en la tierra y su comunidad de destino, siguiendo las distinciones de Edgar Morin. Y aumentó el rechazo al ancestral clasismo y discriminación social ("los flaites") y de género –con inéditas movilizaciones feministas masivas– que proviene de la cultura patriarcal y de la herencia de la hacienda.

La demanda por más protección social y estatal ha recuperado, poco a poco, derechos de ciudadanía frente a la sociedad de consumidores individuales y de supuesta movilidad social. Según la OCDE, en Chile nacer en un hogar de ingresos bajos puede afectar negativamente el salario en cerca del 40% en relación con el promedio, mientras las personas provenientes de familias con una mejor situación económica ganan un 50% más. Solo un 4% de jóvenes cuyos padres no habían completado la educación básica pudo obtener hacia 2015 un título profesional, en comparación con el 25% en el caso de hijos(as) de al menos un padre-madre profesional.

Desde el sistema político, las fuerzas que habíamos protagonizado los esfuerzos de retorno a la democracia no pudimos/supimos transformar el Estado mínimo, mientras terminaron prevaleciendo los que optaron por "hacer de necesidad virtud" y se resignaron y adaptaron al modelo híbrido de mercado concentrado y regulaciones débiles a cambio de espacios en la esfera pública y burocrática, degradando todavía más la capacidad estatal con muchos miles de puestos públicos clientelares.

Todo esto provocó desde al menos 1997 el desplome progresivo de la legitimidad de las fuerzas democráticas y una primera victoria electoral de la derecha –sociológicamente minoritaria– en 2009 y luego en 2017, cuando la coalición de gobierno se transformó en un campo de acciones incoherentes con un amplio espacio para el boicot interno a las reformas institucionales, sociales y económicas comprometidas.

Una parte mayoritaria de esa coalición ya no estaba dispuesta a salir del modelo descrito, defraudando a sus electores, provocando su molestia o su abstención, y constituyéndose en contramodelo de conducta política para las nuevas generaciones, que construyeron su propia expresión política. Resultó emblemático que la demanda por gratuidad y educación pública terminara transformándose en un capitalismo educativo subsidiado de alto costo fiscal y en la mantención de un mercado de la educación escolar y superior en vez de un servicio público republicano.

También entró en crisis un sistema político en el que las opciones mayoritarias permanecen cercenadas por los quorum supramayoritarios y el Tribunal Constitucional, el gran guardián del orden neoliberal (con los casos de la gratuidad educacional para los privados y de la desprotección del consumidor como emblemas de decisiones por encima de las leyes aprobadas por el Parlamento). Y que fue crecientemente condicionado y financiado legal e ilegalmente de manera corrupta por el poder económico.
La acción política mutó poco a poco desde ser la expresión de valores, visiones, proyectos e intereses colectivos a ser un mecanismo de acceso al poder estatal (y en ocasiones privado) y a ser una fuente de acceso a privilegios y prebendas clientelares.

Esto provocó la frustración de una parte de la militancia –la tradicional y sobre todo de la más joven– movida por valores y proyectos comunes e inserta en el tejido social. Y terminó en la descomposición interna de los partidos y la pérdida de vínculo con el mundo social y territorial más allá de aparatos electorales clientelares.

Buena parte de la izquierda absorbió mal la crisis final del socialismo burocrático en 1989, la necesaria renovación de ideas y la sintonización con el mundo contemporáneo. Y sobre todo abandonó la representación del mundo del trabajo y de la cultura y prefirió ser un canal de acceso a cargos burocráticos y de ascenso social mediante la lucha electoral.

Con este trasfondo estructural, cultural y político se desencadenó desde el viernes 18 de octubre, a los dos años del gobierno de Piñera II, una rebelión social masiva y con altas dosis de violencia urbana, no inducida ni dirigida por nadie en particular. Ya el movimiento estudiantil de 2011 había sido un prolegómeno de la incapacidad de la derecha para generar gobernabilidad suficiente en la sociedad chilena actual. La rebelión de fines de 2019 es el fracaso de la representación política y parlamentaria de los intereses de la mayoría social y la respuesta más global y autónoma de la mayor parte de la sociedad a la desigualdad de ingresos y de trato, a los abusos contractuales, al Estado arbitrario en lo económico, judicial y represivo y a la cultura del individualismo negativo.

El rechazo al orden existente se condensa en la figura de Sebastián Piñera, que encarna la idea del privilegio y del abuso de las minorías dominantes, aunque su representación del mito del "emprendedor exitoso que gestiona con eficiencia" le haya permitido ganar dos elecciones presidenciales en medio de una amplia abstención y de la adhesión de sectores medios y populares conservadores o "aspiracionales".

En cinco semanas se han movilizado millones de personas. Este es el dato fundamental: una sociedad que reconstruye y resignifica su propio discurso y que no acepta más el orden desigual existente. Y que reivindica la dignidad como valor fundamental a consagrar y mantener frente al abuso de las minorías dominantes en la economía y el sistema político.

Pero el partido del orden, sus medios de comunicación y sus seguidores de todo el espectro ponen el acento en la parte minoritaria pero persistente de los movilizados que provoca condenables destrucciones (incluso de la infraestructura pública que sirve a la mayoría social) o reacciona con destrucciones frente a la violencia policial. Y que resalta hasta el paroxismo, dado el explicable rechazo y temor que provoca, el saqueo por parte de grupos de delincuencia común u ocasional, que suelen colarse en las revueltas sociales inorgánicas. Recordemos que existe además un micronarcotráfico relativamente extendido, que controla ciertos territorios en las urbes. Hay 80 mil enjuiciados por narcotráfico en Chile.

Pero no nos equivoquemos: el partido del orden busca negar o minimizar las intolerables violaciones de Derechos Humanos y sus respectivas responsabilidades políticas y anular la rebelión social masiva y legítima tratando de asimilarla a las estrucciones y al saqueo, generando el mayor pánico posible. El peligro de una salida autoritaria a la crisis basada en el temor a la delincuencia que justifique derivas represivas crecientes está muy presente, y existe una alta probabilidad de que Sebastián Piñera adopte ese camino.

También está en curso la búsqueda de una salida gatopardista, en la que todo cambie para que todo siga igual. Es lo que parte de la derecha intenta y parcialmente ha logrado con un acuerdo parlamentario para un plebiscito en abril 2020 que permita la elaboración en 2021 de una nueva Constitución en una convención constituyente elegida para el efecto, lo que es un gran logro y un desafío a ser ganado mediante una amplia movilización electoral.

Sin embargo, funcionará con el veto de 1/3 sobre los otros 2/3, lo que anulará con una alta probabilidad su potencialidad democrática, con un alto riesgo, mediante el bloqueo mutuo, de que termine colapsando el nuevo proceso constituyente, al estilo de la disolución sin pena ni gloria del proceso constituyente de Bachelet II. Algunos consideran esto inexplicablemente como un gran avance, con una especie de "emoción de la página en blanco" que, a otros, centrados en los resultados institucionales que se debe obtener como respuesta a la crisis y sus causas, no nos conmueve mayormente.

La lucha política dirá si se produce alternativamente una salida con participación y representación social, territorial, de género y de los pueblos originarios, más allá del pacto parlamentario. Y si esa salida es capaz o no de promover un nuevo orden político que consagre una democracia sin veto de la minoría dominante. Y que, por tanto, permita de una vez al pueblo chileno dotarse, mediante una Constitución que no sea una camisa de fuerza y sucesivas legislaciones de futuros gobiernos, de un Estado de bienestar en forma y de un modelo de economía dinámica pero equitativa y sustentable.

¿Estará en el horizonte el pleno control público de los recursos naturales, la desmercantilización de los servicios sociales, un ingreso mínimo universal, los derechos efectivos de los trabajadores en la empresa, las ciudades más integradas, los servicios públicos en todo el territorio y una economía social y cooperativa que provea espacios de cohesión social, de disminución de las desigualdades y de acción persistente contra la exclusión y la marginalidad?

Construir un modelo de funcionamiento social de este tipo no es imposible y tendría el mérito de dar una respuesta más eficaz que la salida autoritaria o aquella gatopardista a la crisis social y política y a las demandas de la mayoría popular. Estas respuestas parecen no lograr detener la crisis o bien incubar su repetición en un horizonte cercano.

Existe una alternativa a la inestabilidad y la violencia. Pero un nuevo arreglo institucional y social requiere, entre otras cosas, dejar atrás con firmeza la idea de que los problemas sociales y políticos se resuelven con represión indiscriminada contra los que se manifiestan y que se debe atacar la delincuencia, pero no sus causas. Requiere cosas como que se asuma una tributación progresiva sustancial. Y que el empresariado dispuesto a vivir en y con la sociedad, y no a expoliarla mediante múltiples abusos de mercado, debe ser objeto de regulaciones fuertes y efectivas y adaptarse a un nuevo modelo inclusivo. Y también requiere de un Estado probo y crecientemente desburocratizado al servicio de la ciudadanía y del interés general.

Un nuevo modelo democrático equitativo y sostenible no es fácil de construir, y requiere de tiempo, consistencia y persistencia, junto a las repuestas inmediatas que la ortodoxia bloquea con notable ceguera. Pero tendría una mucho mayor capacidad de dotar al país de la estabilidad política, económica y social sin la cual ninguna actividad económica puede prosperar en el largo plazo y sin la cual la búsqueda de un mayor bienestar progresivo de la mayoría social no resulta posible.

Economistas Usach destacan acuerdo para separar reforma de pensiones 

Economistas Usach destacan acuerdo para separar reforma de pensiones 

A sólo 72 horas de asumir sus nuevos cargos, los ministros de Hacienda, Ignacio Briones, y del Trabajo, María José Zaldívar, comenzaron el pasado jueves una serie de reuniones con sectores de oposición para lograr un acuerdo transversal que permitiera avanzar en dos proyectos emblemáticos del Gobierno: las reformas previsional y tributaria. 

La instancia de negociación se da en el marco de la actual crisis social y política que enfrenta nuestro país, la que se extiende por más de tres semanas, siendo desatada por el alza de la tarifa del transporte público.

En un encuentro sostenido con senadores de la oposición, desde el Frente Amplio a la Democracia Cristiana, el Ejecutivo, a través de los ministros del Interior Gonzalo Blumel y de Hacienda, Ignacio Briones, manifestaron la posibilidad de acoger la solicitud de la centroizquierda, y separar de la reforma previsional la parte de la iniciativa que aumenta la Pensión Básica Solidaria. 

En ese sentido, el académico de la Facultad de Administración y Economía de la Universidad de Santiago de Chile, Dr. Víctor Salas, señaló que los acuerdos “serían bastante buenos para el país, porque entregarían un mensaje para hacer pensar a la gente que se está respondiendo a las demandas sociales”. 

Para el experto, el avance en el aumento inmediato del 20% para las pensiones básicas solidarias y de la clase media, significaría un beneficio importante. “La discusión ahora debería ir en el sentido de cuál será el monto y cómo se financiará”, enfatizó el Dr. Salas. 

No obstante, el economista aseguró que resolver el problema respecto al nuevo sistema de previsión, requerirá más tiempo de análisis y discusión. “Ese punto necesita una disposición mayor, pero hay que destacar la apertura para entregar de inmediato mayores pensiones”.

Reforma tributaria

Entre los anuncios, el Gobierno también deslizó la posibilidad de desechar la reintegración y crear un impuesto a los más ricos, en el contexto de la reforma tributaria. 

El Dr. Salas calificó este giro como lo más relevante hasta ahora, ya que a su juicio, era “la peor imagen de los privilegios, porque no puede ser posible que todos los contribuyentes, independiente de la fuente del tipo de renta que posean, paguen la misma proporción de impuestos”, dijo.

El académico de la FAE, Dr. Gonzalo Martner, coincidió en que se trata de un avance positivo, sin embargo, según su impresión, esto no calmaría la “rebelión social” que vive Chile. 

El economista de la Usach aseguró que la creación de nuevos impuestos a las rentas más altas del país, es una medida que va en una buena dirección, puesto que el país tiene un grave problema de desigualdad. 

“El proyecto original de reforma tributaria, que ingresó el Ejecutivo el año pasado, buscaba bajar los impuestos a los más ricos, lo cual aumentaba indudablemente la inequidad de nuestro país”, explicó el Dr. Martner.

Para el académico es fundamental el cambio del sistema que protege los intereses de los privilegiados, porque si bien existen quorum elevados de aprobación de ciertas leyes, aún hay un Tribunal Constitucional que, en agitaciones cruciales, se sobrepone al parlamento.  

“El derecho a veto de la minoría privilegiada es el gran disfuncionamiento del sistema político chileno, que no es representativo de la voluntad mayoritaria. Y esto es uno de los factores que ha determinado la rebelión social, que es un hastío generalizado”, sentenció el experto. 

Por otro lado, el Dr. Martner criticó la resistencia del Gobierno para abordar la cuestión esencial, es decir, el tema constitucional. “Todo lo que está llevando a cabo esta administración es insuficiente si no se toca el tema de fondo, que es el camino hacia una nueva Constitución”, puntualizó.

Banco Central realiza en la Usach inédita presentación del Informe de Política Monetaria a estudiantes

Banco Central realiza en la Usach inédita presentación del Informe de Política Monetaria a estudiantes

El Gerente de División de Política Monetaria del Banco Central, Elías Albagli, expuso este lunes en el Auditorio del Departamento de Matemática y Ciencia de la Computación de la Usach, los riesgos y perspectivas para la economía tras la presentación del penúltimo Informe de Política Monetaria (IPoM) del año.
 
El Doctor en Economía de la Universidad de Harvard, destacó que es la primera vez que realizan la presentación del IPoM en una Universidad. “Es material interesante para compartirlo, a fin de que los estudiantes entiendan lo que hace el Banco Central”, consideró.
 
Al respecto, el académico de la Facultad de Administración y Economía (FAE) de nuestro Plantel, Dr. Francisco Castañeda (uno de los organizadores de la jornada junto al Director del Departamento de Economía, Dr. Manuel Llorca), recalcó la importancia de que los estudiantes de Ingeniería Comercial asistan a este tipo de presentaciones. 
 
“El análisis del desempeño de la economía chilena, considerando la evolución del mercado internacional, la discusión de la migración en el mercado laboral, así como las perspectivas de la inversión y de la industria minera, permiten una visión más global. Ciertamente, economistas y administradores de empresas estarán mejor preparados para afrontar los desafíos futuros de su carrera laboral”, afirmó.
 
Informe de Política Monetaria
 
“Nunca las tasas de interés han estado tan bajas como hoy”, sostuvo Albagli durante su presentación, en alusión a la fuerte reducción que informó el BC la semana pasada, de 50 puntos base, dejándola en 2%.
 
“Me refiero a las tasas a largo plazo que han caído en el mundo, lo que tiene su contagio en Chile también, porque somos una economía que está financieramente integrada con otros países”, explicó el representante del instituto emisor a Usach Al Día. “Esto no pasa porque la economía chilena esté muy mal, sino porque la economía mundial está dando señales de preocupación”, agregó.
 
A su juicio, existe un escenario de desbalance, donde pocos actores desean invertir y la mayoría prefiere ahorrar. Ello, principalmente, por la guerra comercial entre Estados Unidos y China. En ese contexto, el Banco Central propuso este incremento en el impulso monetario, a fin de reactivar el consumo. 
 
“Para Chile, de alguna manera, eso es una buena noticia entrecomillas, porque las tasas son bajas sin que nuestra economía esté tan mal, pero también son malas noticias, porque da cuenta de que hay preocupación en el mundo”, afirmó.
 
Elías Albagli reconoció que, a nivel interno y en relación a las expectativas de las personas, la percepción que más se ha deteriorado en Chile es el indicador asociado a las condiciones del mercado laboral y, en particular, a la creación del empleo.
 
“Dado que el escenario externo ha empeorado y que nosotros esperamos cosas negativas de esto, uno idealmente debiera despejar las dudas internas”, sostuvo. “En la medida que tengamos más flancos de incertidumbre interna, eso perjudicará decisiones de inversión y contratación en el contexto de un mercado laboral que está flojo”, concluyó el representante del Banco Central.
 
 

Estancamiento de la matrícula de pregrado: Desafío a políticas públicas

Estancamiento de la matrícula de pregrado: Desafío a políticas públicas

En los últimos cinco años, se ha producido un estancamiento de la matrícula en Educación Superior de pregrado (diurno y vespertino) en Chile, en particular de la matrícula de primer año. Esta última creció fuertemente entre 2006 y 2011 (8,4% tasa promedio anual), pero su tendencia cambió desde 2013 a la fecha (2018), período para el que sus niveles anuales muestran un crecimiento negativo (-0,3% tasa promedio anual, pasando de 318.072 y 312.688 alumnos entre ambos años).

La matrícula total de pregrado de la Educación Superior también tendió a estancarse, levemente. En los últimos cinco años ha cambiado su tendencia, presentando una disminución esencialmente monótona en su tasa de crecimiento, observable para todos los tipos de instituciones de educación superior (Universidades, Institutos Profesionales y Centros de Formación Técnica).

El factor que explica el reciente estancamiento es el proceso de envejecimiento de la población del país, el que, según las estimaciones y proyecciones del INE, no se detendrá y que, a la fecha, ha estado cambiando la moda poblacional, desde 8 años de edad en 1990, hasta 28 años en 2019 y se proyecta de 49 años en 2039. Así, está aumentando la población mayor de 60 años; se está reduciendo la base poblacional; y también comienza a reducirse, levemente, la población del tramo de edad de 18 a 24 años, jóvenes en edad de estudiar en Educación Superior, población que entre 2010 y 2018, disminuye de 2.027.546 a 1.974.667 personas.

La tendencia demográfica del país afecta, a la vez, a la matrícula de educación básica, que se reduce de 2.130.243 a 1.988.726 entre 2007 y 2018. Resultado que, a su vez, afecta la cantidad de matriculados en la enseñanza media, nivel que se debe aprobar para estudiar en la Educación Superior. La matrícula de media ha pasado de 1.039.437 estudiantes en 2007 a 896.726 en 2018. corroborando que, en la última década y de aquí en adelante, cada año saldrán menos jóvenes habilitados para matricularse en Educación Superior.

Los datos corroboran que la razón de matriculados en enseñanza superior sobre el tamaño de la población objetivo (18 a 24 años) tiende hacia un nivel de equilibrio alrededor del 66%, confirmando que cada vez es mayor la proporción de esta edad que se matrícula en Educación Superior, pero con lento crecimiento en los años recientes, confluyendo, aproximadamente, en dos tercios de la población objetivo. 

El Estado financia el acceso a la educación superior mediante el gasto público en ayudas estudiantiles (becas, créditos y gratuidad -desde 2016-), factor que podría explicar la fuerte expansión de la matrícula de Educación Superior entre 2006 y 2013 (su aumento tiene una correlación positiva con la matrícula solo hasta 2013), mientras que controversialmente, entre 2013 y 2018 (años en que este gasto continúa creciendo), sus mayores incrementos no muestran impacto sobre la matrícula de Educación Superior.

Preliminarmente, se puede afirmar que este fenómeno queda explicado porque, desde la Casen se observan aumentos de matrícula en los alumnos de los cuatro primeros deciles y disminuciones de matriculados pertenecientes a los deciles 7º al 10º, tendencias similares a las observadas en la población del país en el estrato de jóvenes de 18 a 24 años.

Estas conductas permiten concluir que hay cada vez más pobres y menos ricos, en términos relativos, en la Educación Superior chilena y ello está ocurriendo, básicamente, por las ayudas estudiantiles estatales.

Las diferencias entre salarios profesionales y técnicos y, egresados de media, tampoco muestran impactos concluyentes. En esta primera aproximación se concluye que el factor demográfico es el de mayor relevancia para explicar el estancamiento de la matrícula y como este es un proceso de largo plazo, se deberán analizar y reevaluar las políticas de gasto público que el Estado está realizando en la Educación Superior

También se considera que la estabilidad del comportamiento de los salarios relativos de profesionales y técnicos en relación a las personas con solo estudios de enseñanza media, no permite atribuirles calidad explicativa a estas dimensiones del mercado laboral.

En consecuencia, las tendencias demográficas del país son el factor básico que explica el estancamiento de la matrícula de pregrado en la Educación Superior chilena (de primer año y total).

El estancamiento de esta matrícula en años recientes por factores demográficos, por ser una tendencia de largo plazo, desafía a la política pública implementada en el sector.

U. de Santiago aporta a políticas públicas del país participando en fijación del Precio de Referencia del Cobre

U. de Santiago aporta a políticas públicas del país participando en fijación del Precio de Referencia del Cobre

El Ministerio de Hacienda convocó al Comité Consultivo de Expertos 2019 para establecer el Precio de Referencia del Cobre, que forma parte del “Presupuesto Erario 2020” y define el gasto público y Balance Cíclicamente Ajustado o Estructural (BE).

Dentro de este Comité, el Dr. Juan Pablo Vargas, Director del Departamento de Ingeniería en Minas de la Universidad de Santiago de Chile (DIMIN-USACH), definirá junto al Consejo, el precio del cobre y los parámetros estructurales con los que se elabora el Proyecto de Ley de Presupuestos para el año 2020.

“Esta es una instancia clave para el mejoramiento de políticas públicas que contribuyan al desarrollo económico y social del país. Se trata de una experiencia que fortalece a nuestro Departamento y al Plantel a nivel global, una vez transferido el conocimiento”, aseguró el Dr. Juan Pablo Vargas, tras la convocatoria del Comité de Expertos Consultivos.

Según el Ministerio de Hacienda, los expertos fueron elegidos a partir de una lista de recomendación elaborada por el Consejo Fiscal Autónomo. Esta nómina seguirá formando parte de los respectivos registros en los siguientes comités que fijará la cartera.

El proceso de convocatoria 2019 considera tres innovaciones:  Creación de un Registro Público de Expertos; la constitución y puesta en marcha del Consejo Fiscal Autónomo; y el Decreto N°145 que aprueba la metodología, procedimiento y publicación del cálculo del Balance Estructural, informó la cartera.

Expertos abordan en nuestra Universidad la importancia de mejorar la cadena de abastecimiento

Expertos abordan en nuestra Universidad la importancia de mejorar la cadena de abastecimiento

Entre el 2 y 4 de octubre se llevó a cabo el Primer Congreso Iberoamericano de Gestión de la Cadena de Abastecimiento (Cicab), organizado por la Red Latinoamericana de Abastecimiento en conjunto con el Área de Control Industrial del Departamento de Tecnologías de Gestión de la Facultad Tecnológica.

En su primera jornada, la actividad se realizó en el Espacio Isidora Aguirre de la Vicerrectoría de Vinculación con el Medio, donde participaron distintos expositores provenientes de Argentina, Brasil, Chile, España y Perú.

Entre los exponentes de la jornada inaugural destacó la directora ejecutiva de la Fudnación Observatorio Fiscal, Jeannette von Wolfersdorff, el abogado y director ejecutivo del capítulo chileno de Transparencia Internacional, Alberto Precht; y el destacado académico de la Universidad de Chile, Alejandro Barros.

Cicab 2018 se desarrolló en tres jornadas, en cada una de las cuales hubo una temática de relevancia dentro de la Gestión de Abastecimiento, es decir, Gobierno y Datos Abiertos; Interoperabilidad de Sistemas, Planificación, Transparencia, Participación, Ahorro, Control de Gestión, Recursos Físicos, Recursos Humanos, Sociedad Civil, Logísticas, entre otros.

El presidente de la Red, Igor Morales, señaló que el objetivo de este Congreso es encontrar prácticas y metodologías exitosas en la búsqueda de soluciones para la mejor gestión de la cadena de abastecimiento en sus etapas de su ciclo de vida.

Futuros profesionales  

“El objetivo principal que nos planteamos al participar en la organización de este congreso, es reflexionar sobre la importancia, el potencial y el aporte de la Gestión de la Cadena de Abastecimiento al desarrollo de la competitividad”, indicó el decano de la Facultad Tecnológica, Dr. Julio González Candia.

A su vez, la autoridad destacó la relevancia que cobra la formación de capital humano especialista en optimizar los procesos de la Cadena de Abastecimiento y orientar los esfuerzos hacia la integración horizontal, vertical y digital de las organizaciones, constituyéndose como “un elemento clave para mejorar su desempeño y maximizar la capacidad de procesamiento de la información para adaptarse a entornos complejos y contribuir al desarrollo sostenible en el tiempo”.

“Nuestra Facultad tiene un alto compromiso con la formación de profesionales íntegros y versátiles, capaces de comprender el desarrollo tecnológico en las organizaciones y ser un aporte real en la mejora de los procesos operativos y de gestión”, enfatizó.
 

Economista del Plantel se muestra escéptico ante amenaza de crisis económica para el 2020

Economista del Plantel se muestra escéptico ante amenaza de crisis económica para el 2020

En una célebre columna de opinión, el afamado economista Nouriel Roubini prendió todas las alarmas del mundo económico al “predecir” una nueva crisis para el 2020, poniendo en alerta a académicos y especuladores bursátiles por igual. No es para menos, si consideramos que el mismo Roubini fue uno de los que “predijo”, hace ya una década, la última gran crisis que colapsó al sistema y que fue conocida mediáticamente como Crisis Subprime.

Los impactos de esta han sido tratados por una amplia literatura especializada y de divulgación, pero ¿qué efectos traería una nueva crisis económica? una pregunta que, pese a continuar en el debate de especialistas, ya emergen las primeras declaraciones desde el mundo académico.

El contexto histórico

Para nadie es un misterio que la última crisis dejo a varios damnificados en su camino. La respuesta de parte del Banco Central estadounidense decantó en un salvataje espectacular a las principales entidades financieras responsables de créditos de difícil retorno, en detrimento de propietarios que perdieron sus hogares.

En otros lugares como Europa, el Banco Central Europeo propuso planes para los países más afectados –como España- que le obligó al recorte de planes sociales que perjudicó, entre otras cosas, a los sistemas de beneficios estatales.

En este marco es que, el Doctor en Economía por la Universidad Católica de Lovaina y profesor de la Facultad de Administración y Economía (FAE) de la Universidad de Santiago de Chile (USACh), Víctor Salas, declaró que esta crisis “dejó una serie de enseñanzas sobre un mercado fuertemente desregulado, que devino en que el año 2010 se establecieran políticas de regulación, ley Dodd-Frank en USA y los índices de Basilea III, aún en proceso de instalación en Chile, destinados específicamente a controlar un sistema que se había descontrolado”.

En esa línea el investigador en Macroeconomía y Políticas de Educación, autor de “Claves y ‘Nudos’ en la Reforma de la Educación Superior Chilena”, agrega que “junto con la expansión monetaria y fiscal que se utilizó para resolver la crisis se buscó fortalecer al sector financiero de tal forma que los aumentos de los porcentajes de capital para evitar riesgos han llevado el desarrollo de todo un clima financiero más estable.

Esto, permite sostener que la crisis está superada, debido a las políticas económicas aplicadas y a la instalación de lo que denominamos ‘políticas macroprudenciales’, apuntan a un equilibrio del gasto, sin que por ello se reduzcan las políticas de incentivo y a la vez se cautele que el sector financiero no se convierta en factor de inestabilidad macroeconómica”.

Por esta razón, explica el académico, “es posible visualizar el crecimiento sostenido que ha tenido Estados Unidos en el último tiempo, que ha llegado, en el segundo trimestre de este año, a un 4%, que, para una economía de su envergadura, es sumamente bueno, demostrando un saneamiento y superación de los tiempos más turbulentos”, aun cuando advierte que “es necesario tener siempre en mente la intervención institucional, sobre todo en la Tasa de Política Monetaria para poder incidir en los agentes económicos”.

Crisis para el 2020

La superación de la crisis del 2008 es un consenso dentro del mundo académico que, al igual que el Dr. Salas, han sostenido que los peores momentos han pasado. Entonces ¿por qué hablar de una nueva crisis?

Las declaraciones y acciones que han enfrascado a Estados Unidos y a China como contendores en la llamada “Guerra Comercial” es uno de los factores que, a juicio del profesor de la FAE, han sostenido las alertas de una eventual crisis.

El tema no es menor si consideramos que, pese a las “correcciones” de otras entidades internacionales, uno de los nombres más importantes en el mundo de la Economía, como lo es Nouriel Roubini, ha establecido para el 2020 como la fecha en que sucederá una nueva debacle monetaria-financiera.

No obstante, el docente de la FAE es cauteloso con dichas aseveraciones, sosteniendo que “más que una nueva crisis, uno podría sostener que habrá procesos de ajustes, de falta de crecimiento, pero hablar de una crisis requiere de otros componentes que, creo, no se presentan”.

Esto, porque “más allá de ciertas fluctuaciones puntuales, los países están sólidos. Al crecimiento de Estados Unidos, países como China o India se han mantenido bien en sus últimos resultados y a nivel global deberían responder a estos procesos de ajuste”.

Además, “a propósito de la última gran crisis, los países han internalizado las políticas ‘macroprudenciales’, lo que se puede ver en el desarrollo de sus inversiones, que le dan una estabilidad y experiencia que, por medio de los instrumentos diseñados para estas épocas, deberían dar una respuesta satisfactoria”.

Si bien es cierto que los países, desarrollados y los emergentes, se han recuperado con mayor endeudamiento, esta situación tiene variadas alternativas de salida, sin concretarse en una fuerte caída del PIB mundial como ocurrió en la crisis anterior, de -4% en 2009.

Al ser consultado sobre los postulados de la denominada “economía heterodoxa” y el proceso cíclico de las crisis en el sistema actual, Víctor Salas cree que “es cierto que las crisis son permanentes, y muchas de éstas se dan por la creencia de los especuladores que ante cualquier problema habrá un salvataje por parte del Estado, no obstante, ahora existe cierto consenso en que el ‘colchón’ que siempre ostentaron, ya no actuará de la misma forma, hay más precaución”.

Según el catedrático, es importante analizar no sólo los factores ‘técnicos’, sino que también los factores políticos que juegan en este tema, entendiendo que no sólo el ‘gallito’ entre Donald Trump y Xi Jingping cumple un rol, sino que también la actitud del mismo presidente estadounidense se convierte en un factor de riesgo, porque es uno de los principales detractores del aumento de la Tasa de Política Monetaria e impulsor de una política proteccionista, lo que para Salas es sinónimo de que “Trump en sí mismo es un factor de incertidumbre”.

Futuro económico

Al momento de proyectar el futuro económico mundial, el Dr. Salas es enfático en asegurar que “después de los mejores años de expansión productiva, viviremos un proceso de contención, justificado en la reducción del gasto público y enfocado en la disminución del déficit, sobre todo en Estados Unidos”.

Para esto, la principal tarea será “buscar equilibrios macro, que permitan regularizar las aspiraciones con una economía responsable, anteponiéndose a los conflictos políticos que están a la orden del día”.

Advierten que alto nivel de la deuda pública reducirá las expectativas de crecimiento

Advierten que alto nivel de la deuda pública reducirá las expectativas de crecimiento

El Informe de Finanzas Públicas entregado esta semana por la Dirección de Presupuestos del Ministerio de Hacienda a la Comisión Mixta de Presupuestos proyectó que la deuda bruta del Gobierno Central totalizaría US$75.580,5 millones, lo que equivale al 24,8% del PIB estimado para 2018. Se trata del mayor nivel de deuda pública desde 1993.

Para el economista y académico de la Universidad de Santiago de Chile, Víctor Salas, esta cifra repercutirá negativamente en el crecimiento de años posteriores. “En la medida que el mejor rendimiento de los ingresos se utilice para pagar deuda y reducir el déficit fiscal, que fue la promesa de campaña, podemos volver a tener tasas bajas de crecimiento”, sostiene.

De acuerdo al académico de la Facultad de Administración y Economía (FAE) del plantel estatal, el crecimiento del gasto se estableció en un nivel bajo, de 3,2%, pese a una tasa de crecimiento del PIB estimada por el mismo Gobierno de 4,1% para el próximo año.

“Desde el punto de vista externo, no nos verán tan bien y nos convertiremos en más riesgosos, lo que puede afectar el crecimiento de la deuda”, afirma.

Sin embargo, reconoce que la buena señal en este sentido es que la deuda ha ido reduciendo su incremento -de 2,3% del PIB entre 2016-2017 a 1,2% desde año pasado a este. Por lo tanto, no avizora mayores complicaciones respecto a la calificación de riesgo del país.

“Estamos en la disyuntiva de ajustarnos el cinturón, lo que implica crecer menos o generar malas condiciones para crecer, en términos de crecimiento de la demanda interna por la vía del gasto fiscal”, concluye.

Economista prevé que desempleo se mantendrá estable en los próximos meses

Economista prevé que desempleo se mantendrá estable en los próximos meses

El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) informó este martes que la tasa de desocupación del trimestre abril-junio de 2018 fue de 7,2%, configurando un aumento de 0,2 puntos porcentuales en doce meses. La cifra superó las expectativas de los analistas, que se situaban en el entorno de 7%, y se dio en un contexto en que diversas empresas anunciaron su cierre –como Iansa o Maersk-, mientras que otras declararon estar en quiebra, como Pastas Suazo o la Constructora CIAL.

Sin embargo, para el economista y académico de la Facultad de Administración y Economía (FAE) de la Universidad de Santiago, Víctor Salas, estas cifras son normales para esta época del año, por lo que no se avizora un empeoramiento drástico en el corto plazo. “Las cifras están en el rango aceptable del desempleo, entre 6,5% y 7,2%, tasas en las que hemos estado regularmente en los últimos años. Incluso, cuando crecíamos a tasas decrecientes, también se mantenía la tasa fluctuando en 7,1% y 7,2%. Esto es relativamente normal”, afirma.

A su juicio, a pesar de la crítica situación de las empresas mencionadas anteriormente, la economía nacional sigue expandiéndose y evidencia una mayor demanda por bienes de consumo. Además, considera que el efecto que provoquen dichas compañías en la economía se ajustará a lo largo del año, con medidas paliativas que brindarán trabajo a las personas que, actualmente, están perdiendo sus empleos.

“No habrá un incremento notable de la tasa de desempleo. Probablemente, el próximo trimestre incluido el mes de julio será de 7,2% o 7,1%, porque ese mes comienza a expandirse la construcción, el sector agrícola y el comercio, actividades para las que se requiere contratar más gente. Los despidos serán contenidos por estas actividades que ya comenzaron a expandirse en julio”, asegura.

Finalmente, indica que la presión que acusa el mercado laboral, con el incremento de 2,2% en la fuerza de trabajo, no es una cifra negativa en sí, ya que representa un mejoramiento en la perspectiva de las personas respecto a cómo se está comportando la economía nacional. “Esto tiene que ver con las expectativas de la población respecto a querer incorporarse a la fuerza de trabajo en la perspectiva de que la economía estaba mejorando o aparecía con mejores datos entre el primer trimestre y parte del segundo”, concluye.

Páginas

Suscribirse a RSS - Economía