En Facultad de Q y B:

Generan tratamiento con nanopartículas para combatir el desarrollo de tumores malignos

Con el propósito de crear una terapia que permita controlar el crecimiento de tumores sólidos, un equipo de investigadores de la Facultad de Química y Biología de nuestra Casa de Estudios, desarrolla una composición farmacéutica inyectable que utiliza el ADN del virus aviar “reovirus”, asociadas a nanopartículas del compuesto quitosano, con las que se pretende descomponer las células cancerosas.
En este proyecto participan la bioquímica por nuestro Plantel Giselle Sánchez Guerrero y la candidata a doctora en Microbiología, Claudia Robles Planells.

Con el objetivo de buscar soluciones a problemáticas universales y facilitar el acceso a la salud de manera general, el Laboratorio de Bioterapias de nuestra Casa de Estudios a cargo del Doctor en Ciencias Biomédicas Claudio Acuña Castillo, se ha especializado –dentro de una de sus líneas de investigación- en el desarrollo de nuevas terapias inmunológicas antitumorales.

Entre éstas, innova particularmente el desarrollo de una composición farmacéutica para el tratamiento del tumor, que busca que los tumores expresen proteínas virales que permitan su posterior destrucción.

Lo anterior se realiza mediante una inyección intratumoral de nanopartículas de quitosano que contienen genes de proteínas fusión viral en los tumores, para llevar a que estos posteriormente las expresen. En este proyecto participan la bioquímica por nuestro Plantel Giselle Sánchez Guerrero y la candidata a doctora en Microbiología, Claudia Robles Planells.

La línea de trabajo que comenzó el año 2014 con las tesis de ambas investigadoras pertenecientes al Laboratorio, busca controlar el desarrollo tumoral, crear respuestas inmunes o ambos, y probar su efectividad en el tratamiento del cáncer, y recientemente obtuvo importantes resultados preliminares.

Así lo explica Claudia Robles, quien comenta los principales resultados provenientes de estudios preclínicos realizados en animales con melanoma y cáncer de Colon: “en ambos caso se obtuvo un retraso en el crecimiento. Es decir, los tumores crecen más lento que los tumores no tratados, e incluso hay casos en que el tumor desaparece luego de ser tratado”, sostiene.

Según explica el Dr. Acuña, la viroterapia es considerada una posible candidata aún en fase de investigación que podría ser otro tratamiento alternativo para atacar el cáncer, por lo que sería una importante contribución si se profundizara en los estudios, para lo cual recientemente postularon a un Concurso Abierto de la DGT, y se encuentran en fase de patentamiento ante Inapi.

Respecto al proyecto, el científico afirma que el objetivo es generar un tratamiento inyectable en el tumor que permita inducir la expresión de genes de proteínas de fusión virales como un mecanismo general de destrucción de tumores de mamíferos.
“Buscamos generar un producto de uso universal y no particular, que induzca al organismo infectado a generar una respuesta, tal como ocurre en las respuestas a patógenos”, puntualiza.

Proyecto

Interesados en el desarrollo de nanopartículas de quitosano y proteínas virales, la estudiante Giselle Sánchez realizó su tesis de pregrado en “uso de nanopartículas como método: de transfección in vivo”, estudios que más tarde serían complementados con la tesis de Claudia Robles, quien ha trabajado en la “expresión de proteínas de fusión viral en células tumorales, como mecanismo para inducir una respuesta antitumoral”.

Ambos estudios, han contribuido al desarrollo y avance de ésta investigación, para la cual buscaron en conjunto los métodos idóneos para hacer nanoparticulas y transfecciones.

Previamente, gracias a un proyecto Fondecyt, el equipo del Dr. Acuña había caracterizado distintas proteínas, de las cuales una fue utilizada para ésta investigación, proveniente de un virus aviar, el “reovirus”.

Según explica el Dr. Acuña, se han descrito varias terapias que usan virus oncolítico, que destruyen células tumorales, que no tienen la capacidad para poder reparar su DNA, haciendo que se repliquen y revienten.

En ese contexto, la investigación ha buscado usar esa proteína, inyectarla al tumor, y buscar que las células la expresaran.

Con ese mecanismo, el investigador explica que lo esperable es que: “luego se fusionen, generen células grandes y se destruyan, provocando un proceso inflamatorio y obligando al sistema a reclutar una respuesta inmunológica y gatillar de esa forma una respuesta antitumoral de forma totalmente inespecífica mediada por la destrucción de estas proteínas virales”, concluye.

Autor: 
Soledad Fuentes Mansilla
Fotografía: 
Hugo Salas