En Conversatorio sobre política institucional de Género, Vicerrector Sergio González adelantó los próximos pasos

  • Cerca de una veintena de personas se dieron cita, la mañana del viernes último (5), en el Auditorio del Citecamp, para contribuir a un productivo conversatorio cuyo propósito fue deslindar los ejes prioritarios para generar una política de equidad de género en nuestra Corporación.
  • La jornada, convocada por la Vime y  el Programa RSU de nuestra Casa de Estudios, fue presidida por el Vicerrector de la Unidad Mayor, Dr. Sergio González Rodríguez, quien puso énfasis, en que esta instancia  -abierta a  toda la comunidad- es única a nivel universitario en el país y da cuenta del lugar de privilegio que tiene la temática de género en nuestra Institución.
  • La conformación de una red que recoja y sistematice iniciativas y aportes que conformen la plataforma informativa necesaria para generar la respectiva política, así como divulgar los trabajos  que lleve  adelante  el colectivo, son algunos de  los próximo pasos que  debe  llevar adelante esta instancia, según precisó el  Vicerrector  González, quien  remarcó que  “las directrices debemos construirlas de manera inteligente, respetando, entre otras cosas, los tratados internacionales que nuestro país ha firmado en la materia”.

 




“No hay ninguna universidad chilena que haya hecho esta reflexión y tenga un documento con directrices en su política de género al interior de la institución”, destacó el Vicerrector Sergio González Rodríguez, durante el Conversatorio sobre política institucional de Género, organizado por la Vicerrectoría de Vinculación con el Medio y  el Programa de Responsabilidad Social (RSU) de nuestra Casa de Estudios.

La autoridad advirtió que la tarea de sensibilizar a la comunidad universitaria en  asuntos ligados al género, es una labor de largo aliento.

“La universidad está tratando de asumir un concepto muy complejo, que implica una responsabilidad que va más allá de las acciones que puedan ejercer las autoridades y  que pueda ejecutar cualquier académico, estudiante o funcionarios de la Corporación”.

Si bien es fundamental -a juicio del Dr. González- establecer espacios de diálogo, como el conversatorio, también es importante encaminar las acciones con el fin de poner de relieve que la temática de género está asociada a derechos y deberes que tienen los/las integrantes de la comunidad, con la posibilidad que contribuyan a establecer un espacio identitario, colectivo o “ciudadanía”.

Construcción de derechos

La ciudadanía, según el Dr. González, se debe traducir como la  construcción de derechos, mayor responsabilidad con la Universidad, y la generación de “un espacio colectivo de reflexión y que nos dé mayor orgullo institucional”. 

En ese sentido, la autoridad institucional convocó a la  audiencia  a realizar un trabajo mancomunado con las y los estudiantes. Se debe  entender -dijo- “la lógica de derechos y deberes “. Así, se puede conseguir una “mayor capacidad de querer a nuestra Institución, y a nosotros mismos”, subrayó.

Pese al amplio consenso y energías que concitó entre las y los asistentes, la definición de una política de Equidad de Género (PEG), el Vicerrector González reconoció que su construcción no es una tarea fácil, sino más bien de largo plazo, de allí que es  prioritario “construir una voluntad  común” al respecto.

En tal contexto, propuso partir, por una exploración de las iniciativas que hay en materia de género, dentro de la Universidad, para tomar razón de las dimensiones del trabajo que la Universidad ha venido realizando en el área.

“Lo primero que tenemos que hacer, para visibilizar el tema, es desacreditar las estadísticas, y conocer la información, para saber cómo se hacen las cosas mal y conocer las brechas”, afirma González. 

Objetivos prioritarios

El Vicerrector González planteó algunos objetivos necesarios para posicionar la temática de género en nuestro Plantel. Por ejemplo, la conformación de la ya mencionada red, cuyos integrantes aporten desde una mirada  plural, iniciativas que apunten a la construcción de una ciudadanía universitaria, que implique derechos, deberes e identidad.

“Que aquí (en este conversatorio) se encuentren presentes académicos de psicología, ingeniería, periodismo, del Gobierno Central,  de la vocalía de género de la Feusach, funcionarias y de la asociación de académicos (…), significa que  podemos afirmar que en la Universidad, hay personas que están con una preocupación y que quieren impulsar el tema y generar iniciativas en una lógica de construcción de ciudadanía universitaria”.

Además, se deben visibilizar “las investigaciones que tienen una línea de trabajo o dimensión, en el ámbito de género. Crear esta estadística y conocerla. Lo mismo con iniciativas docentes, y programas específicos que puedan haber  en las diferentes reparticiones profesionales de la Universidad”.

Finalmente, y no menos importante, remarcó que hay que estipular los lineamientos para una política. “Las directrices debemos construirlas de manera inteligente, respetando, entre otras cosas, los tratados internacionales que nuestro país ha firmado en la materia”, puntualizó.

Vicerrectora Académica

En cuanto a esta temática de trascendencia para nuestra Universidad, la Vicerrectora Académica, Dra. Patricia Pallavicini Magnere, enfatiza que se está trabajando en “los lineamientos o las orientaciones para la definición de una política de equidad de género en la institución. O sea, poder contar con ciertos acuerdos y principios; elementos que sustenten la definición y la posterior bajada de una política de equidad de género a las materias que competen al quehacer universitario y todo su soporte”.

Agrega que “la consideración de los fenómeno de género es una tema que viene creciendo hace bastante tiempo, lo que nos ha obligado a poder considerar cómo poder conciliar, desde lo cultural y social, una mirada más concreta respecto del género; que permita superar las brechas que han afectado la posición de las mujeres en el mercado laboral, en el contexto cultural y todas las consecuencias que eso tiene. Por ejemplo, las implicancias, para problemas concretos del país, como la perpetuación de los círculos de la pobreza y el hecho de ser un fenómeno bastante feminizado, ya que la población pobre está compuesta de mujeres, mayoritariamente”.

En cuanto a los avances, la Vicerrectora Académica enfatiza que “estamos recién en una fase preliminar respecto de los lineamientos para la política; lo que no quiere decir que sea la primera vez que la Universidad está considerando los temas de género. Por el contrario, son temas que se han planteado ya desde larga data; por muchos años, desde el momento que empiezan a incorporarse académicas y estudiantes a la Universidad”.

“No obstante, lo que se busca es poder generar ciertos acuerdos y lineamientos que definan las orientaciones fundamentales para la elaboración de esta política. Y este es un elemento que la Universidad está trabajando bien de vanguardia porque se compromete a fijarlas en un texto que sea de conocimiento público para la comunidad universitaria, y sobre los cuales puedan tomar decisiones en los diferentes ámbitos que afectan nuestro quehacer”, Añade.

Especifica la autoridad que “toda la comunidad universitaria debe incorporarse a esta reflexión y aportar al desarrollo de lineamientos de los cuales podamos sentirnos partícipes e identificarnos con ellos, derivarlos y aplicarlos en nuestra cotidianidad”.

Al respecto, destaca que “estas son actividades abiertas. No es que las consideraciones o las políticas sean de un grupo, sino son orientaciones institucionales que quedan impresas en nuestra misión, en nuestros valores, en nuestro sello formativo, y en las practicas derivadas de aquello. Por lo tanto, todos podríamos ser partícipes del tener o, contrariamente, de no tener una política de género. Entonces, cuando lo planteamos institucionalmente, quiere decir que estamos considerando que toda la comunidad universitaria participa de las orientaciones que quedan plasmadas”.

Explica que “cuando uno se refiere a las prácticas se está considerando a todos los ámbitos que cotidianamente se ven implicados en el quehacer universitario; que tiene que ver con los aspectos formativos, de la dinámica y de relaciones interpersonales, de las normas y de los procedimientos, de los protocoles a través de los cuales nos relacionamos. O sea, todos esos elementos deben estar permeados por una orientación acorde a las políticas de género”.

Concluye que las orientaciones, el sello formativo y el sello institucional formativo se expresan “en los procesos curriculares de manera transversal. No necesariamente consideramos que sea una aginatura la solución a eso, sino que son orientaciones que se transversalizan a través de los contenidos, de las orientaciones generales, de las modalidades pedagógicas y otras”.