La montaña puede ser una cumbre, un sendero o una pared de escalada. Para el Club Andino Usach, sin embargo, es principalmente un espacio de aprendizaje, donde estudiantes de distintas carreras ponen a prueba sus capacidades y construyen vínculos que muchas veces trascienden la vida universitaria.
La organización nació en 2023, impulsada por la necesidad de generar una conexión más directa con la naturaleza y entregar herramientas para desenvolverse en ella de manera autónoma y segura. Lo que comenzó con tres estudiantes hoy reúne a cerca de medio centenar de jóvenes.
Para Juan Pablo Toledo, estudiante del Magíster en Ciencias de la Ingeniería mención Ingeniería Estructural y fundador del Club Andino, esta experiencia también permite cambiar la mirada sobre lo que significa alcanzar una cumbre.
“En las redes sociales siempre ponen ‘conquisté la cima’, pero aquí no se conquista a un adversario, ni a una montaña. Uno se conquista a sí mismo. Si yo no llego a la cima, el cerro sigue donde mismo”, explica. De ahí surge una idea que resume el espíritu de la organización: “Este deporte no es competitivo, te presenta un desafío”.
Una tradición que vuelve a la Universidad
El actual Club Andino recoge una tradición que se remonta a 1945, cuando existió la Rama de Montaña vinculada a la institución y que posteriormente fue retomada en 1983 por la Universidad de Santiago de Chile.
Uno de sus principales referentes fue el profesor de Educación Física, escalador y montañista Claudio Gálvez Santibáñez, quien impulsó expediciones y gestionó recursos para que estudiantes pudieran desarrollar actividades de montaña y representar a la Usach y al país. Sus expediciones llegaron a los Himalayas, a los volcanes del norte y al Nevado Ojos del Salado.
En 2001, Gálvez falleció durante una expedición en el Karakórum, en Pakistán. En su memoria, la Universidad creó el Premio Claudio Gálvez Santibáñez, reconocimiento que distingue el rendimiento, la constancia y el compromiso de estudiantes que representan a la institución en competencias deportivas.
“Nosotros no quisimos perder esa historia de la Universidad. Por ello, buscamos acercarnos al Archivo Patrimonial Usach para recuperar y visibilizar fotografías y registros audiovisuales de aquella época. La intención es volver a poner en circulación una historia que forma parte de la identidad universitaria”, señala Toledo.
Aprender, avanzar y saber detenerse
Para quienes integran el Club Andino, la experiencia en la montaña no se mide únicamente por llegar a una cumbre. Ignacia Aravena Peña, estudiante de Bioquímica y Licenciatura en Bioquímica y vicepresidenta de la organización, llegó a la escalada durante su primer año de carrera y con el tiempo convirtió esta actividad en una parte importante de su vida.
Su mejor registro hasta ahora es el Cerro Pintor (4.200 metros), pero destaca especialmente lo aprendido durante el proceso. “Más que el logro, más que estar en la cumbre, está el ir avanzando hacia la cumbre. A veces no se logra, pero se vuelve, se insiste, hasta que uno lo alcanza”, sostiene.
La montaña también se ha transformado en un espacio de encuentro interdisciplinario. Durante las salidas, estudiantes de Bioquímica, Historia, Ingeniería y otras carreras comparten conocimientos y observan el entorno desde distintas perspectivas.
Vicente Urrutia González, estudiante de Ingeniería Civil en Biotecnología y director de la rama deportiva de senderismo, encontró en esta actividad una forma de desconectarse de la carga académica después de la pandemia.
“Tenía una prueba el día lunes y me invitaron a escalar un domingo. Ahí fue cuando me dije: ‘Vamos igual’. La vida no es todo estudio. Con el tiempo, esta experiencia transformó mi relación con la naturaleza y la manera de enfrentar los problemas en la vida cotidiana y en la universidad”, asegura.
Este aprendizaje también está ligado a la seguridad. Frente a la creciente popularidad del senderismo y el montañismo, el club advierte que las redes sociales pueden mostrar estas actividades como experiencias sencillas, sin evidenciar la preparación que requieren.
Por ello, las salidas se organizan progresivamente, considerando la experiencia y condición física de quienes participan, además de factores como la ruta, el clima y el equipamiento.
El grupo busca, además, compartir conocimientos de primeros auxilios, escalada y montaña entre sus integrantes. “Como lo decía el profesor Gálvez, el montañismo hay que practicarlo con conciencia y con seguridad, no tomárselo a la ligera”, enfatiza Toledo.
Hacia una nueva etapa
El Club Andino Usach busca dar un nuevo paso en su consolidación: avanzar hacia la Federación de Andinismo de Chile. Para sus integrantes, este proceso permitiría fortalecer la organización y ampliar las oportunidades de capacitación, acceder a licencias deportivas y contar con mayores herramientas para el equipamiento y la seguridad. La meta es que este crecimiento contribuya a profesionalizar la práctica sin perder el carácter abierto y autogestionado.
“Estar en equipo nos ayuda a no sentirnos solos y esas oportunidades de distensión y compañía nos muestran que también somos humanos. No somos máquinas”, señala Toledo.
Así, la montaña se convierte no solo en un espacio para desarrollar habilidades deportivas, sino también en un lugar de encuentro, aprendizaje y colaboración entre estudiantes.
