Campeona nacional de gimnasia lleva el deporte más allá de los podios

La recién egresada de Publicidad Usach y subcampeona sudamericana de gimnasia rítmica, Camila Rodríguez,  viene de ganar la Copa Antioqueña de Gimnasia en Colombia. Actualmente, combina sus entrenamientos con su proceso de titulación y su trabajo como entrenadora.

Camila Rodríguez

Desde pequeña, Camila Rodríguez Rojas estuvo vinculada al movimiento. Entre los seis y los ocho años practicó ballet en un taller de su colegio, hasta que su profesora dejó el establecimiento y tuvo que abandonar las clases. Durante los años siguientes participó esporádicamente en otros talleres escolares, pero ninguno logró despertar su interés. Hasta que, a través de las redes sociales, descubrió la gimnasia rítmica.

El costo de las academias fue durante un tiempo el principal obstáculo. Por cerca de un año buscó distintas alternativas e insistió a su familia para poder entrenar. Finalmente, encontró una escuela que recién iniciaba sus actividades y que ofrecía una tarifa más asequible. Partió los sábados, en el nivel iniciación, y poco a poco comenzó a motivarse con el deporte.

Meses después, una integrante del nivel avanzado se retiró y se abrió un cupo. Fue entonces cuando Camila tuvo la oportunidad de dar el salto al circuito competitivo.

El inicio de un nuevo camino

A los 15 años dio el salto a la gimnasia competitiva, una edad que ella misma considera tardía para comenzar una carrera en la disciplina. “Era relativamente tarde, pero de mi grupo yo era de las mejores, por lo que la profesora del nivel competitivo me seleccionó y me subieron de nivel”, comenta.

Comenzó en la modalidad de “conjunto”, que reúne a cinco gimnastas en un esquema coreográfico sincronizado. Sin embargo, poco después llegó la pandemia y los entrenamientos debieron adaptarse al contexto sanitario. “Eran puros entrenamientos de flexibilidad, fuerza, preparación física y manejo de aparatos, pero yo creo que mejoré demasiado ahí”, cuenta sobre ese periodo.

Con el regreso a la presencialidad, Camila debió enfrentar una nueva realidad. Muchas de sus compañeras se habían retirado y se vio forzada a practicar en solitario. “Hacer conjunto siempre ha sido mi sueño, siempre quise hacerlo. Partí haciendo conjunto y quería quedarme haciendo conjuntos por siempre”, declara.

En 2023 postuló a la selección nacional para esta modalidad. Si bien quedó preseleccionada, el proceso no avanzó. La imposibilidad de cumplir su objetivo la llevó a pensar en retirarse y no volver a practicar gimnasia.

Pero en 2025 una de sus compañeras del club le propuso hacer un dúo. Al principio, la idea no la convencía del todo, pero con el tiempo aceptó. Un año después, el proyecto evolucionó hacia la conformación de un trío, lo que le permitió desarrollarse en áreas que nunca había pensado explorar.

Con el dúo postuló para representar a Chile en el Sudamericano de Bolivia. El resultado fue positivo y ambas viajaron a competir. Posteriormente, con el trío viajó a Colombia para participar en un torneo de clubes, donde obtuvieron el primer lugar.

Este año volvió a postular a la conformación del conjunto de la selección nacional. Nuevamente quedó preseleccionada, pero decidió declinar su participación para priorizar su proceso de titulación.

Entre la gimnasia y la Publicidad

Recién egresada de Publicidad en la Usach, Camila se encuentra culminando su proceso de titulación. A eso suma sus entrenamientos y el trabajo como entrenadora.

Los lunes, miércoles y viernes dedica tres horas al entrenamiento, mientras que los sábados sus prácticas se extienden por seis horas. Los martes y jueves trabaja haciendo clases a niñas de su club y, después de su jornada laboral, se queda entrenando entre una y dos horas más. 

Hacer clases, cuenta, ha sido una de las mejores experiencias que le ha tocado vivir. “Es una sensación que no sé cómo describir”, cuenta. “Espero seguir siendo entrenadora, y también dedicarme a lo que estoy estudiando y pueda hacer las dos cosas. No pienso mucho a futuro la verdad, pero espero seguir con esa mentalidad fuerte, potente. Ojalá no desordenarme nunca, nunca dejar la disciplina de lado, porque creo que eso me ha ayudado mucho a ser quién soy ahora”, agrega.

Durante su etapa escolar, su principal preocupación era entrenar. Estudiar una carrera universitaria no estaba dentro de sus proyectos concretos, hasta que su madre le puso una condición: “si no estudias, no hay gimnasia”.

Siempre fue de buenas notas y, al conocer el sistema de admisión de la Usach, descubrió que su rendimiento escolar podía darle mayores posibilidades para ingresar. Además, tenía claro que, independiente de lo que decidiera estudiar, quería entrar a una universidad que le asegurara una buena educación. 

Así llegó a matricularse en Publicidad. Aunque en un principio no tenía mucho interés, con el tiempo terminó enamorándose de la carrera y de la universidad. Hoy evalúa positivamente su experiencia universitaria y destaca especialmente el respaldo que ha recibido desde su carrera para compatibilizar sus estudios con su vida deportiva. “Yo creo que también por eso como que me empezó a gustar tanto. Pude hacer todo bien, rendir en los ramos y a mis tiempos, sin problema”, asegura.

Descubrirse más allá de la gimnasia

Durante años, la gimnasia ocupó gran parte de la vida de Camila. Hasta hace un tiempo, incluso, sentía que prácticamente todo giraba en torno al deporte. “Era casi que mi vida. Yo no me veía no haciendo gimnasia”, recuerda.

Esa relación la llevó a cuestionarse quién era ella sin la gimnasia. Frente a esa pregunta, atravesó un periodo de angustia que no supo manejar. Poco a poco, comenzó a darle espacio a otras facetas que había dejado de lado por concentrarse en una sola actividad. “No puedo limitarme a no ser nada si no tengo la gimnasia, no puede ser el fin del mundo”, fue la idea que comenzó a repetirse hasta salir de ese proceso.

También buscó apoyo en la Usach. “Fui con un psicólogo aquí de la Usach, que me ayudó un poco. Él me hacía preguntas, con él empecé a analizar todo eso, y bueno, llegué a la conclusión que siempre voy a estar presente en la gimnasia de alguna manera, el club siempre va a estar ahí, mi profe siempre va a estar ahí, voy a seguir dando clases y si en algún momento dejo de hacer gimnasia, va a ser super fuerte, pero ya no lo veo como el fin del mundo como lo veía antes”, sostiene.

Durante los últimos cinco años ha sido campeona y subcampeona nacional y ha ganado tres competencias internacionales. Pero para Camila, la gimnasia representa hoy algo que va más allá de los resultados. Es una fuente de disciplina y crecimiento, pero también aquello que, durante un periodo de su vida, le devolvió las ganas de descubrir el mundo y de vivirlo; la razón por la cual se levantaba de la cama.

Reconoce haber atravesado una depresión pero que, gracias al deporte, pudo recuperar su energía y salud mental. Hoy continúa vinculada a la gimnasia mientras culmina su proceso de titulación y trabaja como entrenadora.

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