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Investigadores de la Escuela de Arquitectura desarrollan relevante proyecto de reciclaje

Investigadores de la Escuela de Arquitectura desarrollan relevante proyecto de reciclaje

“Hay un factor que muchas veces queda al margen del reciclaje y la reutilización que es la revalorización. En el caso de Chile, solo un 12 por ciento del material reciclado acaba revalorizándose. Con esta iniciativa buscamos darle  una segunda vida al material utilizándolo como material de arquitectura en la construcción”, explica el integrante del equipo de investigación, Dr. Alexandre Carbonnel.

Este proyecto contiene una importante conciencia ambiental, dado que de consagrarse la línea de producción en la que se encuentran inmersos los investigadores, ayudaría a reducir considerablemente los niveles de contaminación.

“Para nosotros uno de los objetivos principales que tenemos como coordinadores e investigadores del proyecto es hacer crecer y consolidar el Laboratorio de Exploraciones en Materiales Arquitectónicos Ambientales, el cual tenemos la suerte de tener en nuestra universidad gracias a nuestro trabajo y a la ayuda prestada por la universidad”, afirma el arquitecto y profesor de la Escuela de Arquitectura, Hugo Pérez.

Labor interdisciplinar

Una de las grandes novedades que presenta este proyecto, y que por otra parte es consecuencia directa de su éxito, es la mirada interdisciplinaria que posee la investigación. La Escuela de Arquitectura cuenta con la participación de la Facultad de Química y Biología de nuestra universidad. En concreto, es el Departamento de Química quien en sus laboratorios realiza avances que están consiguiendo obtener mejores resultados que trabajando de manera individual.

“Me di cuenta que ambos laboratorios estábamos trabajando con polímeros y de ahí surgió por iniciativa de Hugo la idea de colaborar. Somos conscientes que el trabajar interdisciplinariamente plantea nuevas preguntas y distintas metodologías, generando a su vez resultados más positivos”, señala la investigadora María Ignacia Lucares sobre la base cooperadora del proyecto.

Financiamiento y colaboración

Esta investigación dio comienzo con la concesión de un fondo propio de la Escuela de Arquitectura, que plantó las bases necesarias para recibir distintos fondos gracias también a la Facultad de Química. Entre ellos destaca el aporte del área de Responsabilidad Social Universitaria (RSU), situado dentro de la Vicerrectoría de Vinculación con el Medio de nuestra universidad. Con ello los investigadores obtuvieron recientemente una máquina trituradora fundamental para el desempeño de su labor.

Pero además este proyecto de investigación, al tratar un tema de tanta relevancia social como es la revalorización de residuos plásticos, también colabora estrechamente con la Vocalía de Medio Ambiente USACH. Por ello se han organizando distintas actividades de recolección de botellas plásticas para mostrar la labor que se está desempeñando en el laboratorio. La última tuvo lugar el jueves 30 de mayo en los aledaños de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Santiago.

Académicos de Escuela de Arquitectura exponen en el MAC dispositivo que explora el campo sonoro

Académicos de Escuela de Arquitectura exponen en el MAC dispositivo que explora el campo sonoro

Un total de 48 placas de roble provenientes del Palacio Pereira, que fue construido en 1874 por el fránces Lucien Hénault y que actualmente se encuentra en restauración para convertirse en la sede de la nueva institucionalidad cultural del Estado, se transforman en altoparlantes que emiten grabaciones del lugar, revelando el campo acústico del espacio arquitectónico.

El dispositivo de geometría articulada creado por los académicos de la Escuela de Arquitectura de la U. de Santiago, Constanza Ipinza Olatte y Rodrigo Aguilar Pérez, abarca un registro de frecuencias altas y bajas, abordadas como paisaje sonoro y tectónica de muros, que representan huellas audibles e inaudibles del espacio en transformación.

Se trata de “Modular”, prototipo que invita a todo tipo de público de manera gratuita a despertar los sentidos en el Museo de Arte Contemporáneo a través de una experiencia basada en una investigación académica inspirada en los principios de la arquitectura líquida, que busca indagar en las relaciones dinámicas entre sonido, espacio, tiempo y acontecimiento.

“Llegamos al Palacio Pereira, que nos donó las maderas para construir el dispositivo. Ahí hicimos ciertas grabaciones. La instalación resultante es un diálogo entre este dispositivo que va modificando las condiciones acústicas de un espacio y un sonido de los materiales y del espacio donde surgen los materiales”, comenta la arquitecta Ipinza.

Para lograr la recuperación del sonido, los investigadores grabaron las vibraciones producidas en muros, vigas y otras superficies, que captaron con micrófonos de contacto, lo que volvieron audibles aquellas frecuencias que nos resultan imperceptibles.

Por su parte, el arquitecto Aguilar comenta que “en el museo hay una puesta a prueba del dispositivo. Por lo tanto, ese registro nos permitiría demostrar que las condiciones cambiantes del sonido se pueden escuchar mejor en la medida que este dispositivo va modificando su posición, dependiendo si se requiere absorber o reflectar el sonido”.

En ese sentido, enfatiza que “la percepción tradicional del público es que el espacio arquitectónico es algo estático que solamente se ve, se aprecia desde la mirada. Entonces la invitación sería a abrir todos los sentidos, especialmente el oído, para poder entender que el espacio arquitectónico es dinámico y que va cambiando”.

Así también, la académica Constanza Ipinza invita a la comunidad a participar. “El llamado es a la escucha, a poner atención a algo que habitualmente se tiene muy normalizado. Ir, sentarse, estar un tiempo en la sala permitirá ver cómo la arquitectura modifica los sonidos”, puntualiza.

Cabe destacar que la obra fue realizada en el marco de un proyecto de investigación financiado por la Dirección de Investigación Científica y Tecnológica de la Universidad de Santiago de Chile y Fondart Nacional 2018.

Estudiantes de Arquitectura e Ingeniería logran primer puesto en Concurso de Colaboración BIM

Estudiantes de Arquitectura e Ingeniería logran primer puesto en Concurso de Colaboración BIM

Uso de múltiples softwares y estrategias para lograr un trabajo colaborativo e integrado dentro del equipo, que considere distintas disciplinas o roles establecidos en un proyecto constructivo, tuvo como objetivo central el primer Concurso de Colaboración BIM, organizado por BIM Forum Chile.

La entidad, que sesiona bajo la coordinación de la Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT) de la Cámara Chilena de la Construcción, agrupando al sector público y privado, invitó a nuestra casa de estudios a presentar a uno de los diez equipos que -durante el segundo semestre- serían capacitados por profesionales en distintos ámbitos de construcción y competirían en un trabajo colaborativo.

Fue así como por sugerencia del académico de la Escuela de Arquitectura, Gastón Herrera Astudillo, relacionado a cursos BIM, surgió el Team EA_USACh.

El equipo, compuesto en su totalidad por estudiantes, estuvo conformado por Carlos Faúndez Pérez, de tercer año de Arquitectura; Sebastián Loyola Céspedes, de segundo año de Ingeniería Civil Mecánica Vespertino.; Luis Martínez Guajardo, de tercer año de Ing. en Construcción Civil; Cristian Núñez Carmona, de cuarto año de Arquitectura; y, Darko Villarroel Arce, de segundo año de Ing. en Ejecución Industrial Vespertino.

Como prueba final, el equipo debió modelar durante tres días en un domo instalado en dependencias de la U. Católica, una vivienda unifamiliar de 200 metros cuadrados, que fuese construida por áreas tales como arquitectura, estructura, sanitario y clima, en base a la planimetría CAD entregada, y que finalmente fuese unida en un solo plano.

Todo el proceso tuvo como foco central el uso de metodología BIM, que permite la gestión integral de los proyectos de construcción, en todas sus fases y durante el ciclo de vida completa del edificio, por medio de modelos virtuales y de forma colaborativa entre los diferentes agentes intervinientes.

Al respecto, el estudiante Darko Villarroel Arce, comenta que “se trató de que fuera un trabajo colaborativo, en donde cada uno cumpla un rol, y se fueran conectando de manera alineada, lo cual se logró muy bien. Me he topado con variedad de softwares y creo que esta experiencia ayuda mucho a todos”.

De tal manera, nuestra casa de estudios se posicionó con el puntaje más alto ponderado en la evaluación, con un 86,6%, seguida por la U. Católica, con un 67,6%.

Trabajo colaborativo

El año 2015 el Estado chileno estableció estándares BIM como obligatorios y mandatorios para todos los proyectos públicos, buscando optimizar los recursos y mejorar los procesos relacionados a planificación, tiempo de ejecución, coordinación, minimizar los errores en el proceso constructivo y aumentar la vida útil de los edificios.

Según explica el académico Gastón Herrera, a raíz de eso “esta metodología convoca a que todas las disciplinas involucradas en un proyecto de edificación participen integradamente: arquitectura, estructura, instalaciones en mecánica, eléctrica, sanitaria y especiales, cubicaciones y costeos, control de obra, y explotación de recursos físicos”.

En ese contexto, el concurso buscó llevar la experiencia a la academia, para que los futuros profesionales sean los agentes de cambio en construcción.

Sobre el importante reconocimiento, el director de la Escuela de Arquitectura, Jorge Lobiano Yaber, junto con resaltar el trabajo colaborativo del equipo ganador, sostuvo que “en Chile existe una cultura estructural donde todo se hace para volver a hacerse. Lo primero para la sustentabilidad es la coordinación. Si eso existiera no tendríamos edificios abandonados u obras que se deben volver a hacer, por lo que el aporte que se puede hacer desde aquí es primordial”, puntualiza.

Por su parte, el académico Gastón Herrera agrega que “creemos que este premio para los estudiantes nos dice que es posible cambiar la enseñanza, experimentar la realidad desde la academia y empezar a integrar en las mallas curriculares”, concluye.

Estudio del Plantel evidencia baja protección de bienes arquitectónicos en la comuna de Estación Central

Estudio del Plantel evidencia baja protección de bienes arquitectónicos en la comuna de Estación Central

Promover futuras acciones de política pública en torno a  la conservación, recuperación y puesta en valor de bienes arquitectónicos de la Comuna de Estación Central, amenazados por un acelerado proceso de modernización que enfrenta la zona, es el objetivo del proyecto Dicyt 2017-2019 “Patrimonio Arquitectónico de la Comuna de Estación Central: Oportunidades para su Identificación, Investigación y Gestión Futura”, liderado por la académica de la Escuela de Arquitectura, Dra. María Victoria Correa Baeriswyl.

En ese contexto, durante la primera etapa del estudio, la académica junto a estudiantes de Teoría del Diseño Arquitectónico de primer y tercer año, determinaron la presencia de 12 bienes arquitectónicos resguardados por la Ley de Monumentos Nacionales, acotados a cinco puntos.

Estos inmuebles protegidos en la comuna por la normativa vigente, corresponden a edificios monumentales, emblemáticos, o de gran relevancia arquitectónica e histórica: la Estación Central de Ferrocarriles, el Museo Artequin, la Maestranza San Eugenio (que contempla ocho edificios), la Catedral Evangélica y la Ex Escuela de Artes y Oficios (EAO).

Al respecto, la académica sostiene que los criterios internacionales para la protección de patrimonio distan cada vez más de los criterios estéticos o conmemorativos que ofrecen una visión integral a las ciudades.

Desde ese punto de vista la experta en conservación de bienes arquitectónicos afirma que, “tenemos muy poco patrimonio en  un territorio muy amplio e histórico, y sabemos que existe mucho más”.

Edificaciones sujetas a resguardo

A partir de su tesis doctoral realizada entre el 2009 y 2011 donde investigó sobre el actual fenómeno de demolición de edificaciones históricas, nació la idea de investigar al respecto y contribuir a mejorar la política pública evitando que estos lugares desaparezcan.

Según explica la arquitecta, el actual desarrollo urbano de Estación Central considera la construcción de edificios con una densidad muy alta sin gran calidad de vida, trayendo consigo la demolición de sitios históricos que no están protegidos.

“Cuando no se tiene conocimiento de la historia en la comuna no se protege, entonces este acelerado desarrollo se da con mucha libertad y en ese proceso desaparecen estos lugares y no queda registro”, indica la experta.

Para ello, durante este año la investigadora liderará la identificación de edificaciones no protegidas en Estación Central, datos que en una tercera etapa y final, permitirán crear una propuesta dirigida al Municipio, para que ese patrimonio se pueda conservar de forma sostenible en el tiempo.

De momento, la arquitecta indica que han descubierto varios lugares interesantes, entre éstos destacan: la Escuela de Ingeniería Geográfica; el Planetario, considerado un hito en la ciudad de Santiago; el gasómetro, por la escala que tiene y que guarda la historia del inicio de la comuna; y Villa Portales, por el periodo de la arquitectura que representa.

“El proyecto busca salirse un poco de la visión tradicional de patrimonio y empezar a mirar la comuna con un poco más de detalle, en donde los estudiantes son un aporte fundamental porque son ellos quienes van a terreno, realizan trabajos de investigación, y van aportando a este catastro”, puntualiza la académica
 

Gran aporte de la Escuela de Arquitectura a liceo de Estación Central

Gran aporte de la Escuela de Arquitectura a liceo de Estación Central

Tres niveles de graderías, una pizarra en la zona posterior con maceteros para plantas, y ruedas para desplazar el mobiliario construido con metal y madera, conforman la innovadora cápsula arquitectónica instalada recientemente en el Liceo Ruiz Tagle de Estación Central.

El proyecto diseñado y construido por el electivo “arquitectura, medios y ambiente”, de quinto año de la Escuela de Arquitectura, contó con una inversión de un millón 700 mil pesos.

La iniciativa fue financiada por el premio a la bi-direccionalidad en el ámbito de iniciativas que establecen vínculos con los actores del entorno inmediato a la Universidad, dependiente de la Vicerrectoría de Vinculación con el Medio, y co-financiado por la convocatoria "Incubadora de Proyectos de Aprendizaje Servicio", de la Vicerrectoría Académica.

Respecto al proyecto y al rol de la Unidad Académica, el profesor de la asignatura Hugo Pérez Herrera, enfatiza qué, “nuestra Escuela se ha perfilado desde la acción, y a través de este tipo de iniciativas buscamos tener impacto en el barrio y vincularnos con nuestro entorno”.

Vinculándose con el Medio

El proyecto surge por iniciativa del profesor junto a sus colegas Constanza Ipinza Olatte y Ginnia Moroni Orellana, quienes buscaban realizar un aporte concreto a la comunidad, insertos en el rol de la Escuela de Arquitectura y de nuestro Plantel.

Tras obtener fondos de ambas convocatorias universitarias, los arquitectos invitaron al electivo de quinto año a participar del proyecto, en donde trabajaron en conjunto a la comunidad académica del Liceo Ruiz Tagle, realizando Focus Group y estableciendo estrategias para evaluar necesidades.

En ese contexto, la propuesta seleccionada fue la de los estudiantes Francisco Galleguillos y Consuelo Tobar, quienes propusieron incentivar un mobiliario que permitiera diversificar sus usos en el patio del establecimiento y otorgar áreas verdes. 

Al respecto, Lorens Duarte Ávila, Rectora del Liceo Ruiz Tagle, agradece la vinculación de nuestra Casa de Estudios: “es un aporte significativo para nosotros. Nos permite entrar en contacto con el mundo universitario y sobre todo con la Escuela de Arquitectura, que ha dejado a nuestros estudiantes un espacio del que apropiarse”.

En tanto, Horacio Naranjo Meléndez, estudiante de Primero Medio que participó de los Focus Group, indica que, “nunca imaginé que esto se podría hacer realidad, pero se cumplió, y creo que nos ayudará mucho a ser consciente de nuestro entorno ya que nos hacía falta un espacio así”.

Por su parte, la profesora de arquitectura, Constanza Ipinza, remarca la necesidad de conocer y aportar a la resolución de problemáticas sociales desde la profesión.

“Las problemáticas están afuera de nuestras puertas, solo debemos recorrer la manzana y podremos encontrar diversas necesidades y oportunidades para hacer algo y aportar desde nuestra disciplina”, puntualiza.

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