Trigésimo Simposio LEO Usach 2016

Dr. Humberto Maturana aborda su visión acerca de la ingeniería que se requiere hoy

En el marco de la trigésima versión del Simposio LEO Usach 2016 “Competencias y desafíos profesionales para la ingeniería del siglo XXI”, el destacado biólogo, Premio Nacional de Ciencias 1994 y Dr. Honoris Causa por nuestra Casa de Estudios, señaló que los ingenieros deben relacionarse con el mundo que habitan para definir dónde instalar sus creaciones “y para que aquello que está diseñando, tenga sentido y sea deseable”.
“Se dice que los seres humanos somos seres racionales, pero todo sistema racional, toda teoría que pretende ser lógica, se funda en premisas aceptadas a priori, desde la emoción, los gustos, y las preferencias, porque eso va a definir el carácter de lo que diseñemos, y el espacio en el cual diseñamos lo que diseñamos. Pero esto no desvaloriza la razón”

El destacado biólogo, premio Nacional de Ciencias 1994, y Dr. Honoris Causa por nuestra Casa de Estudios, entre otras distinciones, Dr. Humberto Maturana, afirmó que los ingenieros deben relacionarse con el mundo que habitan para instalar sus creaciones.


“El verdadero problema del ingeniero es dónde poner aquello que diseña o construye, y eso no se recibe desde la ingeniería sino desde la relación de los ingenieros con el mundo que habitan, y que aquello que está diseñando tenga sentido y sea deseable”, sostuvo el científico.


En el marco de la trigésima versión del Simposio LEO Usach 2016 “Competencias y desafíos profesionales para la ingeniería del siglo XXI”, organizado por los estudiantes del Departamento de Ingeniería Industrial de la Facultad de Ingeniería del Plantel, el investigador expuso el tema “Importancia de las emociones, del lenguaje y de la ética en las organizaciones”.


En ese contexto, el Dr. Maturana explicó que “nuestra vida cotidiana es todo lo que hacemos desde un amanecer a otro, entonces cuando hablamos de emociones nos referimos a cómo movemos la relación en el mundo que generamos, por ejemplo, cuando hay miedo nos movemos de una manera particular, hay preocupación, o curiosidad”.


Y agregó que “al darnos cuenta de eso aparece la mirada reflexiva de si queremos o no hacer lo que estamos haciendo”.
Por otro lado, aclaró que las teorías racionales se fundan en premisas aceptadas desde la emoción.


“Se dice que los seres humanos somos seres racionales, pero todo sistema racional, toda teoría que pretende ser lógica, se funda en premisas aceptadas a priori, desde la emoción, los gustos, y las preferencias, porque eso va a definir el carácter de lo que diseñemos, y el espacio en el cual diseñamos lo que diseñamos. Pero esto no desvaloriza la razón”, aseguró.


La importancia de la reflexión


Asimismo, recalcó que la reflexión permite que el ser humano sea irreemplazable.
“Como seres humanos, vivimos en el lenguaje y en la reflexión. Por ejemplo, el problema con el avance de la robótica es que en algún momento nos vamos a tener que preguntar qué vamos a hacer con tantos seres humanos inútiles, pero el ser humano no es reemplazable aunque se haga un robot que haga lo mismo que el ser humano hace, por la reflexión”, subrayó.


En su presentación, el Dr. Maturana estuvo acompañado de la epistemóloga en biología cultural, Ximena Dávila, ambos fundadores de la escuela de pensamiento Matríztica. La investigadora precisó que “además de las emociones, el lenguaje, y la ética, también está la conducta que distinguimos cuando una persona se hace cargo y es responsable de que las consecuencias de sus actos no lo dañen a él y no dañen a otro”.


Ejemplificó que “si tuviésemos organizaciones que estuvieran centradas en la ética creo que causarían menos dolor en las personas”.
A su vez, recalcó que las personas necesitan ser bien tratadas en las organizaciones.


“Se habla mucho de la ética como una teoría, como algo que hay que estudiar, pero la ética como conducta es una sola y tiene que ver con el amar; somos seres amorosos que nacemos en la confianza de ser amado, de ser querido, no de ser traicionado. Y en las organizaciones uno quiere ser bien tratado, ser visto, tener presencia”, enfatizó.


Interdisciplinariedad


Al simposio asistieron la rectora (s) del Plantel, Dra. Fernanda Kri Amar; el decano de la Facultad de Ingeniería, Juan Carlos Espinoza Ramírez; el director del Departamento de Ingeniería Industrial del Plantel, Dr. Miguel Alfaro Marchant.


Además de estudiantes, académicos y autoridades de las Facultades de Humanidades, de Química y Biología, y de Ingeniería.
Expusieron, además, el sacerdote jesuita Padre Nemo Castelli; el estudiante de Ingeniería Industrial, Francisco Romero; el creador del programa de Corfo Start-Up Chile, Nicolás Shea; el ingeniero Civil Industrial Mauricio Ríos; y la ingeniera Civil Dra. Marcela Angulo, actual gerenta de Capacidades Tecnológicas de Corfo.


Por su parte, el vicerrector de Apoyo al Estudiante, y profesor del Laboratorio de Emprendimiento Organizacional, José Miguel Araya, se refirió al objetivo del simposio.


“Este es modelo educativo que nosotros hemos ido desarrollando y perfeccionando a través del tiempo. Es la trigésima versión de un modo de hacer las cosas, es un modo conversacional, sistematizado, con una cierta estructura para sacarle el mejor provecho”, comentó.
En tanto, el gerente de Empresa del Simposio del Laboratorio de Emprendimiento Organizacional estudiante Alex Ortega Albornoz, rescató las distintas disciplinas que se dieron cita en el encuentro.


“Esta instancia tiene un sentido para la Universidad por el valor de las conversaciones que impulsa. Es un granito de arena desde el Departamento de Ingeniería Industrial para que comencemos a conocernos, a cuestionarnos, y a dejar de pensar que el ingeniero es cuadrado como se cree”, precisó.


Y acotó que “es una recompensa haber logrado que generáramos con el trabajo este espacio donde afortunadamente fue acogido, porque cuando comienzan a llegar académicos y estudiantes de otras carreras y otras universidades es el inicio de un camino a trazar para que nos vinculemos y cuestionemos cuál es la mejor manera de hacer las cosas”.

Autor: 
Andrés Zanetti Aránguiz