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“La U. de Santiago potenció mis capacidades y mi sentido de vocación pública”

“La U. de Santiago potenció mis capacidades y mi sentido de vocación pública”

Más de 4 mil personas son atendidas actualmente en el Hospital de Chaitén, capital de la Provincia de Palena, que en mayo de 2008, tras la erupción del volcán Chaitén provocó la evacuación de todos sus habitantes, convirtiendo a la ciudad prácticamente en un pueblo fantasma.

Después de un par de años, en que los habitantes de esta ciudad intentaron recuperar su actividad normal, un egresado de la U. de Santiago tomó el desafío de liderar el principal recinto hospitalario de la zona, ubicado a un día de distancia del Hospital de Puerto Montt.

Se trata del Doctor Augusto Matamala Bezmalinović, quien en abril del 2016 se sumó al Servicio de Urgencia del Hospital de Chaitén, asumiendo en febrero de este año, como director.

En palabras del Doctor Matamala, fue el conocimiento adquirido en nuestra Casa de Estudios, lo que le permitió desempeñarse en su actual cargo. “Podría estar tranquilamente trabajando en una clínica, dedicándome de manera individualista a seguir en cursos, pero gracias a que estudié en la U. de Santiago, hoy estoy aplicando aquí mis conocimientos”, sostiene.

Agrega que “el sentido de construcción de sociedad, que me permitió generar la Universidad, está arraigado en lo más profundo de mí ser, con un perfil de egreso de salud público que estará en mí por siempre, y de construcción y autogestión. El Plantel es transversal, y las capacidades que me potenció, me han permitido desarrollar muchos proyectos e iniciativas que no se realizan constantemente en otros lugares”.

 

El sueño de ser médico

 

Oriundo de Rocas de Santo Domingo, el egresado del Plantel decidió estudiar Medicina debido a su cercanía con el área de la salud. “El gusto por la carrera surge por varias cosas: mi mamá es matrona y siempre estuve cercano al área. Además, me atraía adquirir conocimiento, siempre me gustó saber muchas cosas, junto con lo amplio que es el campo. Creo que una de las cosas más linda de la Medicina es que siendo médico te puedes dedicar a lo que se te ocurra: desempeñarte en todas las especialidades, en trabajo administrativo, clínico, operativo, gestión, entre otras”, comenta.

Augusto Matamala, conoció la U. de Santiago cuanto tenía 14 años, y gracias a que sus hermanos mayores estudiaron en el Plantel, el decidió seguir el mismo camino. Primero estudió Bachillerato. Revela que no le alcanzó el puntaje, “como buen estudiante de un colegio municipal de provincia, pero tuve la fortuna de ser el primer promedio e ingresar a estudiar medicina a la U. de Santiago, de lo cual estoy  tremendamente feliz y orgulloso”, afirma.

Finalizando sus estudios, cuenta que realizó su internado principalmente en el Hospital Barros Luco, donde permaneció la mayor parte del tiempo. Sin embargo, agrega que tuvo rotaciones, siendo destinado al Hospital El Pino, al Servicio de Salud Metropolitano Norte, y en el sector rural de las Cabras.

Además, el egresado del Plantel, fue beneficiado con una Beca de intercambio Santander, participando de un internado en Sao Paulo, Brasil, durante el año 2014, donde asegura, “adquirió mayores conocimientos, experiencia, idioma” y también pudo disfrutar de la Copa Mundial de la FIFA, que se disputó en ese país.

 

Cumpliendo metas

 

Al finalizar los siete años de estudios, que dura la carrera, el doctor Matamala, postuló al concurso de gobierno para acceder a una beca de especialidad o a una plaza de General de Zona, concurso en que fue evaluado en distintos ámbitos, tales como notas, investigaciones, ayudantías, cursos de especialidad, entre otros.

El doctor revela, que desde que ingresó a la Universidad, siempre quiso trabajar en alguna zona extrema del país, por lo que tras conocer el ranking postuló de inmediato a la plaza de Hospital de Chaitén, donde resultó seleccionado.

Mientras esperaba que se cumpliera el plazo establecido para ingresar al cupo, el ex estudiante del Plantel cuenta que aceptó tomar los turnos disponibles en la zona Central del país, entre ellos, en el Hospital Padre Alberto Hurtado y en distintos Servicios de Atención Primaria de Urgencia (SAPUS).

El egresado cuenta que el Programa de General de Zona es único en Sudamérica, por lo que el Ministerio de Salud de Chile ha basado toda su estrategia sanitaria en los últimos 60 años, en la zona extrema y de alta ruralidad.

Al respecto, sostiene que, “es una experiencia fenomenal, porque implica no solo una atención asistencial o una cobertura de demanda asistencial típica, si no que implica una construcción social. O sea, en este caso y en estos lugares somos actores sociales importantes, construyes comunidad, construyes tejido social, desarrollas proyectos y muchas cosas más que solo el ámbito asistencial en sí, entonces, es hermoso”, manifiesta.

 

El rol social en una zona extrema

 

Augusto Matamala cuenta que tomar el desafío de ser director de un hospital de zona extrema es importante. “Siempre se habla del cliché, que es más fácil enseñarle a administrar a un médico, que enseñarle salud a un administrador, pero la salud no es solo la atención en el hospital, va mucho más allá de eso”, explica.

Agrega que, “en este caso en particular, en el hospital de Chaitén, en de Futaleufú, en el de Palena y otros de esta zona, todos los directores somos médicos, porque además de la administración, implica gestión, y como un directivo gestor tu puedes ser un profesional muy capacitado en salud. Basta con el desarrollo profesional durante un año para que las autoridades te vean y digan tienes proyección para quedarte un par de años aquí, tu eres el adecuado para hacerte cargo de dirigir este tema”.

En cuanto al desafío que implica asumir el cargo, el especialista destaca el ámbito profesional y social. “Aprendes mucho, no solo de administración, si no del funcionamiento público del Estado de Chile. Pero el desafío más importante es el del tejido social: Chaitén es un pueblo que fue destruido completamente por un volcán, en el que se ha repoblado de a poco en los últimos ocho años y que el desafío social es gigantezco”, sostiene.

Agrega que, “no es solo lo que podamos construir en salud, si no cuanta importancia como soberanía estatal y nacional podemos dar nosotros para que la construcción nueva de este lugar sea con visión de futuro con planificación, con consideración, con experiencia de otros lugares y que tenga ojalá una repercusión importante de aquí a los próximos 5 -10 años en lo que va a ser la capital de la provincia”.

El egresado de la U. de Santiago, orgulloso del rol que cumple actualmente, adelanta lo que viene: Nuestro periodo de destinación son máximo 6 años, y me quedaré todo ese tiempo… No tengo apuro ni ganas de irme, mi proyección es quedarme todo el tiempo que pueda, y asumir la dirección me permite proyectarme mucho”, concluye.

Experta propone combatir la obesidad subsidiando los precios de los alimentos saludables

Experta propone combatir la obesidad subsidiando los precios de los alimentos saludables

Doscientas cuatro mil muertes por obesidad se producirán en Chile de aquí a 2030 y habrá un aumento de 40% en los casos de diabetes e hipertensión. Esas fueron algunas de las proyecciones del estudio ‘El costo de la doble carga de la malnutrición: Impacto social y económico en Chile, Ecuador y México’ dado a conocer por la Cepal.

Para la especialista en salud pública y académica de la Universidad de Santiago de Chile, Dra. Helia Molina, estas cifras son “gravísimas” y se condicen con el diagnóstico de los salubristas en el país. “La obesidad es una verdadera epidemia. Vemos países que han invertido una gran cantidad de dinero en esta lucha, pero solo detener el ascenso de esta enfermedad es muy difícil”, lamenta.

“Los países que han  logrado hacerlo”, continúa, “han implementado políticas públicas muy firmes, con mucha responsabilidad social de las empresas, trabajando esto desde todos los ámbitos”.

“No es un tema que solo tiene que ver con salud, sino que, también, con urbanización, deporte, cultura y educación. Es un problema multisectorial”, explica. “La adicción a comer tiene que ver con muchos factores psicosociales”, agrega.

Por eso, señala que “esto es un problema que debe trabajarse de manera colectiva, a través de políticas sociales”, destacando la Ley de Etiquetado.

“Uno puede trabajar obeso por obeso, recetándole una dieta y controlándolo, y eso puede tener efecto en el individuo, pero para bajar la curva epidémica en una población, tienen que realizarse  políticas públicas que aborden el problema desde el sedentarismo, la salud mental, restricciones al azúcar, a las grasas, a los carbohidratos…”, indica.

De acuerdo a la Dra. Molina, la obesidad es una enfermedad costosa para el sistema de salud y para las personas.

Para el sistema, porque “es un factor de riesgo para muchos cánceres, enfermedades reumatológicas, traumatológicas, etcétera”.

Para las personas, porque “es muy caro para la calidad de vida, por licencias médicas y todo lo que implica el gasto en patologías que se prolongan en el tiempo”.

“El Plan Auge puede tratar al paciente con obesidad y hay que hacerlo, pero esto hay que trabajarlo también a nivel comunitario”, indica, aludiendo a que se debe apuntar a las costumbres de la gente.

La facultativa critica que parte importante del problema se debe a que “la comida sana en Chile es más cara que la comida chatarra”. “Acá, la verdura es cara, el pescado es carísimo y, entonces, hay que trabajar políticas también desde el punto de vista de los incentivos, de subsidiar las verduras y estimular para que la gente tenga huertos en sus casas”, indica.

Aunque reconoce que avanzar en políticas que desincentiven el consumo de alimentos “sobrecargados de grasa o azúcar”, insiste en que es “preferible incentivar el consumo de alimentos sanos a través de subsidiar precios de mariscos, pescados, carnes blancas y verduras”.

La académica critica los costos que pueden alcanzar las lechugas, limones y tomates en el país. “Estamos pidiéndoles cosas a las personas cuando comer un paquete de papas fritas es mucho más barato y satisface”, afirma.

“¿Cómo se le puede pedir a la gente en Chile que consuma harta ensalada si el promedio de la gente no gana más de 800 mil pesos?”, agrega.

Finalmente, llama a atacar este problema desde la primera infancia. “El 50% de los estudiantes de primero básico ya tienen sobrepeso. Entonces, hay que tratarlo desde que el niño nace, estimulando la lactancia materna y evitando la sobrealimentación desde niño”, apunta.

Investigación revisa labor de enfermeras entre 1950 y 1973

Investigación revisa labor de enfermeras entre 1950 y 1973

El trabajo del equipo de investigadoras  tiene como objetivo dar cuenta el modo  en cómo las enfermeras entregaban cuidados a las personas, familias y comunidades. El proyecto además busca analizar los conceptos de salud y atención que influían en las formas en que se entregaba el servicio en la época.

Las académicas estiman que el tema de investigación  no ha sido abordado hasta ahora, por lo que pretenden, a través de este trabajo, parte de la historia de su profesión: “Queremos rescatar qué acciones realizaban nuestras colegas para atender a la población o para promover la salud durante estos años”, coinciden las académicas.

Lylian Macías señala que considerar la labor de la profesión desde 1950 no es azaroso, ya que coincide con la creación del Servicio Nacional de la Salud (1952).]

Por su parte, Rossana Navarro declara que: “la temática de la enfermería en la década es netamente social, rodeada de las necesidades de la población y ese es un legado que queremos  mostrar; que había una manera distinta de hacer las cosas, desde un punto de vista humano y que las profesionales no estaban solamente centradas en un hospital”.

Con la obtención de este proyecto, se cumple con una de las misiones de la escuela de enfermería, tal como señala Rocío Núñez, quien además de investigadora en el proyecto es la actual directora de la escuela. “Habíamos iniciado un proceso de instalar la investigación como una temática de la unidad, sin embargo, la historia de la enfermería no es una de línea de investigación definidas por la Unidad, con lo que ahora se nos abre otro espacio y por lo mismo requiere de mucha dedicación, compromiso y responsabilidad.

Las académicas coinciden en que la adjudicación de estre proyecto es un desafío que las tiene felices, “es un orgullo, porque representaremos a la escuela en un proyecto a nivel de la universidad, y eso es muy importante”.

Para las enfermeras, otro aspecto a destacar es que al término de la investigación podrán compartir con  los estudiantes esta investigación “ Nuestros estudiantes viven en un mundo más biomédico, entonces tenemos que rescatar este legado para que los futuros enfermeros vuelvan a ser biopsicosociales, ya que ellos serán quienes cuiden de nosotras y de la sociedad”, señala Lylian Macías.

 

Metodología del proyecto

 

Para realizar este estudio, las docentes de Enfermería  utilizarán la investigación cualitativa con el método historiografico ya que es más flexible, pues  permite indagar aspectos en particular. “No queremos generalizar, queremos analizar ese grupo de personas, comprender, interpretar, buscar fenómenos y eso lo permite el escenario cualitativo” señalan las tres.

Como fuentes primarias se rescatarán los relatos de vida de las enfermeras chilenas que trabajaron en el Servicio Nacional de Salud desde 1950  hasta 1973, en la zona norte , centro y sur. En el caso de las secundarias, se considerarán las revistas del Colegio de Enfermeras, boletines de Salud y Decretos de ley sobre la materia, entre otros documentos.

A futuro las académicas  esperan que la Escuela de enfermería siga creciendo  y desarrolando la investigación en esta línea de estudio,  por lo que ya visualizan posibles proyectos con la carrera de Historia e incluso la creación de un Centro de Historia de la Enfermería en Chile “es un sueño que anhelamos pero estamos conscientes de que hay un largo camino para lograrlo”, afirma Núñez.

Con operativo de salud, Universidad reafirma compromiso con la comunidad

Con operativo de salud, Universidad reafirma compromiso con la comunidad

Las salas de clases destinadas tradicionalmente a los estudiantes, se convirtieron el pásado sábado 8 de abril en improvisados box de consultas. Todo con el fin de atender a las  más de 100 personas que acudieron para participar del operativo de Salud organizado por la Facultad de Ciencias Médicas.

Durante la jornada, los usuarios, además de tener la posibilidad de recibir la atención de pediatras, geriatras y médicos generales, también pudieron acceder a exámenes de medicina preventiva del adulto (EMPA) y del adulto mayor (EMPAM), control ginecológico preventivo (PAP, examen físico de mamas) además de sesiones de reiki, charlas en temas de salud y consultorías en actividad física.

En la actividad,considerando la población migrante que vive en el sector de Matucana, las carreras de terapia ocupacional y kinesiología estuvieron presentes en la iniciativa con la asocación Colectivo Sin Fronteras, organización que presta asesorías a los extranjeros que llegan a nuestro país.

 

Nuevos espacios de aprendizaje

 

En el operativo también estuvieron presentes las vicedecanas de la Facultad, Dra. Helia Molina y Angélica Larraín. Ambas autoridades tuvieron la oportunidad de compartir con la gente y evidenciar el compromiso de académicos y estudiantes con la comunidad. “Esta una actividad que tenemos que seguir potenciando en la Facultad, ya que nos permite conocer las verdaderas necesidades de la gente”, señaló la Dra. Molina

Por su parte, los académicos valoraron la invitación de la Facultad para participar en este operativo. “ Es un tremendo aprendizaje, no sólo para los estudiantes, sino también para nosotros,  porque esto implica un tremendo desafío que es el de trasladar el proceso de enseñanza desde el  aula a espacios en donde es necesario desplegar  los conocimientos en interacción con la realidad”, aseguró Rossana Navarro, docente de la Escuela de Enfermería.

Al término de la jornada la secretaria de la Facultad, la matrona Jessica Alfaro, quien estuvo a cargo del operativo, señaló que “esta es una  actividad que nos identifica y queremos que permanezca en el tiempo porque representa el sello y los valores que queremos transmitir a nuestros estudiantes y futuros profesionales”.

Por su parte, José Luis Figueredo, director del Cesfam, valoró esta alianza que existe con la Facultad “porque nos permite favorecer nuevas y más instancias colaborativas que vayan en beneficio de la comunidad”.

Escuela de Psicología aporta a la discusión pública en salud mental

Escuela de Psicología aporta a la discusión pública en salud mental

En el contexto de un nuevo Día Mundial de la Salud, que cada año conmemora el aniversario de la fundación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Departamento de Psicología de la Universidad de Santiago de Chile organizó el conversatorio denominado “Hablemos de Depresión”, con el objetivo de analizar los impactos de esta enfermedad y de la salud mental en general desde una perspectiva de la salud pública.

El encuentro, desarrollado en el Salón de Honor del Plantel, se enmarcó también en la inauguración del año académico de la Escuela de Psicología, y contó con la presencia de su director, Dr. Mario Morales Navarro, el decano de la Facultad de Humanidades, Dr. Marcelo Mella Polanco, además de la participación de importantes invitados, como el asesor del Departamento de Salud Mental del Ministerio de Salud Pablo Norambuena y la directora del Cosam Escolar del Departamento de Educación de la Municipalidad de Quilicura Alejandra Latorre, ambos psicólogos titulados por la Universidad de Santiago.

 

Formación estudiantil

 

A propósito del lema de la OMS para este año, en cuanto a reflexionar sobre la depresión, el Dr. Mario Morales planteó la necesidad de “promover las herramientas existentes para prevenir y tratar esta enfermedad, que afecta a 350 millones de personas a nivel mundial, y donde sólo en América Latina es parte del 5% de la población”.

Además, junto con recordar que un millón de personas muere en el mundo cada año por causas de suicidio, lamentó que Chile ostente uno de los mayores aumentos en la tasa de suicidio, sólo superado por Corea del Sur. “Como Escuela de Psicología debemos involucrarnos en las necesidades del país y estar atentos a los grandes desafíos que emergen como sociedad, lo que claramente se refleja en la formación de nuestros estudiantes”, destacó.

Por su parte, la directora del Centro de Atención Psicológica (CAP) de la Universidad de Santiago, Jade Ortiz, se refirió a las consultas que atienden y reveló que han constatado un aumento en el rechazo a la medicación, entre otros factores. También señaló que ha aumentado el número de casos asociados a una parentalidad sobreprotectora, lo que provoca una falta de tolerancia a la frustración y poca autorregulación emocional.

“Hemos codificado los motivos de consulta en 23 narrativas diferentes, donde la primera de ellas corresponde a aquellas asociadas a dificultades en el estado de ánimo y estabilidad emocional”, detalló. “Es importante considerar los discursos sociales que pudieran estar afectando el diagnóstico de los síntomas de la depresión y de los trastornos afectivos en general”, agregó la académica.

 

Casi nula política pública en depresión

 

“En términos de carga que genera la enfermedad en la población, la depresión tiene el mismo impacto que el cáncer, tanto en muertes como en discapacidad”, planteó Pablo Norambuena, como parte de su exposición titulada “Una perspectiva de salud pública para pensar la depresión y la salud mental”.

Asimismo, el psicólogo analizó la situación de la enfermedad en el país y a nivel mundial a partir de datos recolectados desde 2000 en adelante, abordando aspectos como prevalencia, cantidad de personas afectadas y sus consecuencias. Y aunque cuestionó que la depresión se produzca a causa de la pobreza, subrayó que “la salida de la depresión es mejor en las personas que tienen un nivel socioeconómico más alto. Las personas pobres se sanan menos que lo ricos cuando se trata de depresión”, aseguró.

De acuerdo a Norambuena, la salud pública destina muy pocos fondos al tratamiento de esta enfermedad. “El presupuesto para salud mental es de un 3% del total que se destina a Salud”, criticó, además de advertir que “en salud mental, que explica el 23% de la carga de enfermedades en Chile, solo la depresión constituye el 10%”.

En alusión al largo tratamiento que requiere esta enfermedad, el experto aclaró que “la depresión mata menos que el cáncer, pero puede llegar a cobrar la misma cantidad de años de vida perdidos. Esa es la magnitud de la depresión. Igualmente, explicó que “existen enfermedades que no matan, pero que son crónicas, lo que implica vivir con una discapacidad por mucho tiempo”.

 

Desafío de la depresión infantil

 

Como directora del Cosam Escolar del Departamento de Educación de la Municipalidad de Quilicura, proyecto impulsado hace dos años, Alejandra Latorre valoró que su equipo está integrado casi en la totalidad por psicólogos titulados por la Universidad de Santiago. “Uno de nuestros mayores desafíos es diagnosticar la depresión infantil, lo que resulta muy difícil, porque suele traslaparse con otras enfermedades y trastornos, por lo que es fundamental el rol de los profesionales”, aseguró.

Junto con detallar que el Cosam escolar da respuesta a la atención de niños, jóvenes y adolescentes que se ubican en los establecimientos educacionales públicos de la comuna, explicó que como parte del trabajo cotidiano “debemos establecer un puente de comunicación entre las escuelas, los liceos y el equipo de salud mental, para generar un diálogo permanente en beneficio del bienestar de los niños. Y no en busca de un mejor desempeño académico, sino que asegurar su trayectoria educativa en el ámbito escolar”.

Por ello, advirtió sobre la importancia de la articulación en red y el trabajo colaborativo, como también sobre la necesidad de no perder de vista las anomalías psicosociales. “Uno de los objetivos es trabajar las habilidades y competencias con los docentes para entregarles herramientas de conocimiento en diagnósticos y tratamientos de salud mental. Esto, como parte de una transición desde un modelo de índole punitivo de la escuela tradicional a otro de carácter formativo”, concluyó.

Estudiantes de la FAE logran financiamiento para investigar efectos de políticas públicas de salud

Estudiantes de la FAE logran financiamiento para investigar efectos de políticas públicas de salud

Sólo tres proyectos, de un universo de 350 recibieron el financiamiento del CAF Development Bank para realizar investigaciones que contribuyan al estudio de la salud como promotor de la inclusión social en América Latina. Se espera que los dos mejores trabajos sean presentados en el taller "Frontiers of Health Economics Research in Latin America", a desarrollarse en Boston.

Uno de estos tres proyectos, fue obtenido por dos estudiantes de la Facultad de Administración y Economía de la USACH. Se trata de Gustavo Cortés y Diego Vergara, alumnos de la carrera de Ingeniería Comercial con mención en Economía, quienes junto al profesor Damian Clarke, hicieron una monografía a cerca de los efectos de la política de salud “Chile Crece Contigo” en los recién nacidos.

Gustavo Cortés, cree que obtuvo el financiamiento de este concurso, debido a la innovación en el tema de investigación que ellos realizan, pues no existen estudios  previos desde el punto de vista económico del programa “Chile Crece Contigo” . “Éste tiene un carácter de atención transversal, donde no se excluye a ningún menor  y donde las familias más vulnerables obtienen más beneficios del programa. Recientemente aumentó el rango etario de atención”, cuenta.

Por su parte, Diego Vergara, explica que el proyecto es una investigación que estudia los efectos que tuvo la política pública de asistencia y desarrollo social “Chile Crece Contigo” y “nosotros queremos estimar el efecto que tuvo en la salud de los recién nacidos de las madres que participaron del programa. Esta es una política que se enfoca en brindar apoyo en el periodo de la primera infancia de los participantes, entregando diversos servicios tanto en el ámbito de la salud como en educación”.

A juicio de los investigadores, la economía además de ser una ciencia social utilizada para los grandes intereses económicos, también es una herramienta que debe utilizarse al servicio de la sociedad en su conjunto.

“Esta puede ser usada para la formación de capital humano con eficiencia y de la mejor calidad, además desde la asignación de recursos. La economía puede afectar el sistema de salud, con planes que otorguen mayores recursos al sistema público o mayores regulaciones al sistema privado. Creo que debe eliminarse de cierta forma la mercantilización de la salud, que busca satisfacer principalmente las demandas del mercado como eje central. Sin duda el economista que pretenda dedicarse al estudio de la salud, debe trabajar de forma interdisciplinaria con profesionales de la medicina, para enfrentar la asignación de recursos desde las necesidades de los pacientes”, argumenta Vergara.

Cortés, en tanto, agrega que uno de los grandes problemas que enfrenta la salud pública es la escasez de recursos, cuestión que trata de solucionar la economía de la salud, porque esta busca una optimización en el uso de recursos mediante uno eficiente de los mismos gracias a la minimización de los costos.

 

Sistema chileno

 

A juicio de los investigadores, la salud en el contexto chileno, muestra grandes diferencias en la atención que se ofrece en los sistemas público y privado, las que dejan a entrever la inequidad en la distribución del ingreso, además de grandes diferencias en la atención recibida en zonas urbanas y rurales,  donde el acceso a la salud es más precario, y existen menos médicos especializados.

“Si nos comparamos con nuestros vecinos latinoamericanos, tenemos muy buenos índices de mortalidad infantil, materna, alta cobertura de las campañas de vacunación y la mayoría de la población tiene acceso servicios sanitarios básicos como agua potable y alcantarillados. Pero no por esto podemos obviar los puntos débiles del sistema sanitario chileno público”, indican.

Reducción de la jornada laboral no debe implicar una disminución de los salarios

Reducción de la jornada laboral no debe implicar una disminución de los salarios

La Cámara de Diputados  declaró admisible el proyecto planteado por la diputada del Partido Comunista, Camila Vallejo, que reduce la jornada laboral de 45 a 40 horas semanales. Al respecto, el Ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, rechazó apoyar la iniciativa “si es que no involucra un cambio paralelo de los salarios, porque lo que no podemos hacer es ponerle más carga a la economía”.

Para el psicólogo experto en comportamiento organizacional y académico de la Facultad de Administración y Economía (FAE) de la Universidad de Santiago de Chile, Dr. Raúl Berríos, bajar las remuneraciones por disminuir la jornada laboral no es aconsejable.  “El problema de reducir los salarios es que las personas forman un ‘contrato psicológico’. Es decir, tienen ciertas expectativas de lo que una organización o empresa les va a dar”, parte su explicación.

“Cuando se baja el sueldo de manera arbitraria, por una reforma como esta”, continúa, “el empleado lo primero que experimenta es una sensación de traición, de que le están cambiando las condiciones que se habían pactado en un principio”.

En ese sentido, “lo que muestra la evidencia es que cuando las personas experimentan este quiebre en el contrato psicológico, aumenta la conducta contraproductiva, desde flojear hasta, incluso, dañar intencionalmente el proceso productivo”.

El académico reconoce que “bajar la cantidad de horas de trabajo efectivamente llevará a un aumento en el costo de la mano de obra, por lo que las empresas tendrían que contratar a más personal para cubrir esas horas a un costo promedio más alto”.

Sin embargo, indica que para evitar este ‘shock’, “la clave para que esto pueda implementarse es que se realice un decrecimiento paulatino”.

“Para las empresas, no es bueno que, de un momento a otro, la jornada pase de 45 horas a 40”, indica, pero llama a ponderar que “los sueldos en Chile son malos en comparación a otros países de la OCDE”.

Por otra parte, sostiene que esta iniciativa podría implicar un ahorro en la salud pública. “Es importante que en la discusión no solo participe el ministro de Hacienda, sino también la ministra de Salud, porque hay una cantidad impresionante de evidencia que muestra las consecuencias que tiene para la salud de las personas trabajar largas jornadas”.

Según el especialista, estudios corroboran que trabajar largas jornadas aumenta la probabilidad de conductas como fumar, alcoholismo e incrementan los riesgos de sufrir enfermedades cardiovasculares y músculo-esqueléticas.

“Hay un ahorro que, en teoría, se podría generar por el solo hecho de reducir alguna de estas enfermedades que para el sistema de salud son una carga importante porque son muy costosas. Podría ser interesante en el cálculo que realiza el ministro de Hacienda, cuáles son los ahorros potenciales que se podrían hacer en salud pública, y estimar la conveniencia de una medida de este tipo”, afirma.

 

Experiencia internacional

 

Según Berríos, “el proyecto está en línea con lo que sucede en el mundo”. “Uno ve que desde la década de 1990 en adelante, las jornadas laborales de países desarrollados y en vías de desarrollo o menos desarrollados, como República Checa o Eslovenia, han ido reduciendo su número de horas”, indica.

Agrega que “desde 2010, en un país como Portugal, que tiene un PIB per cápita similar al de Chile, se trabaja a la semana alrededor de 37 horas”.

“La evidencia reciente, que vincula horas de trabajo y productividad, lo primero que arroja es que las jornadas más largas de trabajo están asociadas a menos productividad, y que el factor que explica esta merma es la fatiga en las personas. Es decir, que las personas se cansan con tantas horas trabajando, y eso hace posible que la cantidad de errores aumente y que la calidad de la producción se vea afectada”, sentencia.

Además, indica que otro estudio publicado en 2014 demuestra que “entre las 35 y 40 horas, se podrían observar buenos niveles de productividad”.

Con todo, indica que uno de los principales problemas que debe resolver el proyecto tiene que ver con las empresas que trabajan con renta variable, ya que sus empleados trabajan por cumplimiento de metas, lo que les haría más difícil alcanzarlas al tener menos horas de trabajo.

“Ese tema es muy delicado y tiene que ser resguardado en la ley”, subraya.

Especialista critica millonaria inversión de Junaeb en locales de comida rápida

Especialista critica millonaria inversión de Junaeb en locales de comida rápida

Este fin de semana se conoció que el Estado ha entregado 21 mil millones de pesos a locales de comida rápida por concepto de la beca Junaeb, que ayuda a miles de universitarios a financiar su alimentación, pero que también permite que accedan a este tipo de oferta de comida chatarra.

Para la especialista en análisis de los alimentos y académica de la Universidad de Santiago de Chile, Marcela Zamorano, “esa tarjeta solo debería permitir la compra de alimentos saludables. Ese es el objetivo que tiene una suplementación de alimentación para los jóvenes”.

Por eso, la experta del Departamento de Ciencia y Tecnología de los Alimentos del plantel estatal enfatiza que “en cadenas de comida rápida nacionales e internacionales, se debe restringir el uso de este beneficio solo a los menú saludables”.

“Lo ideal es que se ofrezca un menú Junaeb o balanceado, obligando a estas cadenas a tener una oferta que solo sea comprable con esta tarjeta si es que quieren recibir estos dineros”, agrega.

Respecto a la factibilidad de fiscalizar, indica que “la boleta posterior a la compra indica lo que se consumió, por lo que es posible controlar esto”.

Zamorano reconoce que los alimentos saludables, por lo general, “tienen un precio mayor”. Para subsanar el problema, indica que “habría que establecer un estándar de precios que permita a los estudiantes adquirir productos saludables a un precio razonable”.

“Este beneficio quedó muy abierto y los estudiantes pueden comprar cualquier cosa. Hay que restringirlo. Urge una ley un poco más controladora de los beneficios”, sintetiza.

 

Dificultades

 

Con todo, la especialista reconoce que existen mayores dificultades para fiscalizar en quioscos o locales más pequeños. “Es casi imposible”, sostiene.

No obstante, indica que esto también es parte del problema. Por eso, emplaza a “cuidar los locales donde se cobran los beneficios de la Junaeb”.

Finalmente, explica que es difícil establecer un cruce entre la Ley de Etiquetado de Alimentos y la beca Junaeb, que garantice que estos productos “altos en” no son consumidos usando este beneficio en supermercados.

“En teoría, la tarjeta debiera permitir solo alimentos que estén libres de estas etiquetas, pero es difícil que, a nivel de tecnologías, exista la capacidad de medir qué está comprando una persona para que, cuando pase por caja, se rechace la compra de estos productos”, reconoce.

Descartan que el consumo de productos light sea equivalente a una alimentación saludable

Descartan que el consumo de productos light sea equivalente a una alimentación saludable

Un estudio de la compañía internacional Nielsen arrojó que un 99% de los hogares chilenos consumió al menos un producto light en 2016.

Para el nutricionista y académico de la Escuela de Ciencias de la Actividad Física el Deporte y la Salud (ECIADES) de la Universidad de Santiago de Chile, Dr. Juan Tejo, “el consumo de productos light no necesariamente quiere decir que la gente se está alimentando de manera más sana”.

“Muchos de los productos light no necesariamente son muy bajos en calorías ni aportan los nutrientes que podría necesitar un adulto mayor, un niño o un obeso”, explica el especialista.

El Dr. Tejo grafica esta situación, señalando que “podemos tener un alimento bajo en calorías, pero si es pobre en nutrientes, como vitaminas o minerales, no aporta”.

Agrega que “si para lograr tener buen sabor, ese alimento usa preservantes y colorantes, por un lado es bajo en calorías, pero por el otro es mucho más cancerígeno y más tóxico que un alimento normal”.

“La recomendación es tratar de buscar los que tengan la menor cantidad posible de otros compuestos incorporados al alimento”, indica.

“El etiquetado es un poco difícil de leer, por lo que siempre se recomienda partir por los más naturales y que por sí mismos son muy bajos en sodio, grasa y carbohidratos, como las verduras”, ejemplifica.

Por eso, llama a consumir alimentos “que aporten más Omega 3, como el pescado, o fibra, como las legumbres. Esos sí aportan a una menor incidencia de cáncer y de algunas patologías como la diabetes”.

 

A considerar

 

Según el Dr. Tejo, lo primero a considerar es “asociar la patología que pueda presentar una persona con el nutriente con el cual se hace liviano un determinado alimento”.

“Para una persona con hipertensión arterial, el nutriente crítico es el sodio. Por lo tanto, el producto tiene que ser bajo en eso”, explica. “Para quien tiene el colesterol muy elevado, que sea efectivamente un alimento bajo en grasa”, agrega.

“Es importante tratar de comparar los alimentos, buscando el nutriente que se necesita restringir”, sintetiza.

Estilo de vida en Chile aumenta casos de insomnio

Estilo de vida en Chile aumenta casos de insomnio

Un estudio publicado por el Journal of Clinical Sleep Medicine analizó cuatro ciudades de Latinoamérica y concluyó que Santiago es la que presenta la mayor población con insomnio. Según el estudio, un 41,6% de los capitalinos padece de este mal, mientras que un 23,7% debe recurrir a sedantes para conciliar el sueño. Las cifras se condicen con otra investigación realizada en 2013 por el  Centro de Estudios Internacionales Timms y Pirls del Boston College, en que de 50 naciones, la nuestra se encuentra entre las ocho con más escolares y adolescentes con privación de sueño.

Para el neurólogo y profesor de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago de Chile, Dr. Pedro Chana, estas cifras son “preocupantes” y revelan que, lejos de ser causadas por conductas individuales, están impulsadas por el estilo de vida que impone nuestra sociedad. “Lo que están diciendo estas estadísticas es que, más allá de un componente biológico, el tema del sueño es un factor psicosocial que está influido por muchos factores”.

“Es evidente que la manera de vivir en Chile genera condiciones que hacen que tengamos una mayor incidencia a este tipo de patología”, continúa. “Tenemos una sociedad bastante agitada con costumbres nocivas muy arraigadas”.

El doctor detalla que estos factores van desde tener un televisor dentro de la pieza hasta la manera en que se estructuran y relacionan las familias. “Evidentemente, son conductas de nuestra sociedad donde se propende a eso. Por ejemplo, trabajemos largas jornadas y, muchas veces, improductivas”, indica.

Otro factor son los cambios de hora donde predominan “las lógicas economicistas”, afirma. “Se modifica porque tenemos más luz y consumimos menos electricidad, sin pensar en las personas y sus necesidades. El ajuste debe relacionarse estrictamente con la salud de la población porque, al final, la economía es justamente para cuidar eso”.

En ese contexto, sostiene que “hay miradas más amplias para resolver el problema, sobre las cuáles la medicina solo puede llamar a la alerta. Aquí hay factores más generales que habría que abordar”.

“Estamos viendo que la salud mental de nuestra población está afectada. Si uno mira otros estudios, se obtiene que Chile es un país con altos índices de depresión. Por lo tanto, yo sumaría todos los factores y los resolvería desde una mirada más global”, propone.

Agrega que “Chile ha hecho una inversión importante en salud mental, pero todavía falta más”. “Si miramos estos niveles de insomnio como un indicador, obtenemos una sociedad donde se está construyendo una relación de malestar”.

Para el especialista, no cabe duda de que las cifras de insomnio en el país continuarán al alza si no se aborda el problema desde la política pública. “Esto ha ido subiendo y la situación ha empeorado de manera consistente”.

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