Expertos en política internacional reflexionaron sobre el incierto escenario geopolítico global y de Naciones Unidas

La actividad fue organizada por el Centro de Estudios para la Industrialización (CEI) del Departamento de Tecnologías Industriales, y contó con la participación del excanciller y representante de Chile en la ONU Juan Gabriel Valdés; el embajador de Rusia, Vladimir G. Belinsky y el exalcalde de Recoleta y activista por la causa palestina, Daniel Jadue.

La imagen muestra a los expertos que participaron del conversatorio, en la mesa del Salón de Honor de la Usach

La grave crisis que enfrenta la Organización de las Naciones Unidas, las guerras en Medio Oriente y Ucrania, y las amenazas a la gobernanza global ante la aparición de regímenes y gobiernos corporativos que perciben a la democracia como un obstáculo para sus intereses, fueron algunos de los temas debatidos en la actividad “Naciones Unidas en el futuro geopolítico global: diálogo, multilateralismo y paz en tiempos de crisis”.

La actividad, realizada en el Salón de Honor de la Usach, fue presidida por el rector, Dr. Pedro Palominos Belmar, quien manifestó que las instituciones de educación superior tienen el deber de ejercer la responsabilidad ética e intelectual de las casas de estudios públicas al reflexionar sobre los grandes desafíos de nuestros tiempos.

“Desde la Universidad de Santiago de Chile reafirmamos nuestro compromiso con estos principios: una universidad estatal no puede ser indiferente ante el sufrimiento humano, frente a las desigualdades extremas, frente a la guerra, frente al deterioro democrático o frente a la crisis climática. Nuestro deber es aportar reflexión, ciencia, tecnología y humanidades para contribuir a la construcción de un futuro más justo, sostenible y democrático”, enfatizó.

Al iniciar el conversatorio, la decana de la Facultad de Humanidades, Dra. Cristina Moyano, realizó una introducción al tema en debate, abordando la crisis de las Naciones Unidas y el orden internacional.

Abrió los fuegos el representante diplomático de Rusia, Vladimir Belinsky, quien indicó que confía en que la ONU seguirá siendo el eje central de la diplomacia multilateral que sirve para buscar soluciones y consenso; no obstante, señaló que, en la actualidad, somos testigos de grandes cambios en un mundo multipolar en el que la amenaza más visible es la pérdida de confianza entre las naciones.

“Para nosotros es obvio que el intento de algunos actores de reemplazar el derecho internacional por un orden basado en reglas no ha pasado desapercibido; y si el primero es producto de consensos entre Estados, lo otro ha sido producto de un pequeño grupo de países que pretenden legitimar intervenciones militares, presión, chantaje, amenazas, bloqueos, sanciones unilaterales y aranceles arbitrarios; todo eso, acompañado por manipulaciones mediáticas como instrumento para rescatar las antiguas prácticas coloniales y, al mismo tiempo, ver cómo la fuerza sustituye a la diplomacia”, aseguró.

Desde una visión más cercana al valor que han tenido las Naciones Unidas en las últimas seis décadas, el exembajador Juan Gabriel Valdés sostuvo que el trabajo ejecutado en la ONU ha servido para la gobernanza internacional, pero que es necesario realizar cambios en la estructura de la organización.
“Las Naciones Unidas deberían ser un espacio donde se genere esperanza y concordia, para que se repita lo que ha ocurrido en los últimos 60 años, en los que no ha habido guerras mundiales (…); pero el mundo cambia, las ideas cambian y las personas también. Hoy estamos en un cuadro en el que el país que instituyó este orden liberal está tratando de romper todos los compromisos y principios de una organización que tenía valor cuando comenzó y que hoy merece una profunda reestructuración”, expresó.

Además, agregó que es necesario un cambio en la entidad; si no, estará destinada a una crisis profunda que pondría en peligro la continuidad de la ONU. “No se nos puede instruir que no podemos tocar ciertos temas: 'usted no puede discutir este tema porque afecta mi seguridad interior o seguridad hemisférica', como le dijeron al ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, a quien le quitaron la visa; en ese cuadro, se hace difícil tener relaciones diplomáticas efectivas”, puntualizó.

Finalmente, mostró su preocupación por personas y entidades privadas que están manejando grandes cantidades de dinero y que se alejan de la paz y la libertad para conseguir sus objetivos.

“Estuvo en Chile el señor Peter Thiel, creador de Palantir, empresa dedicada a vigilar a los seres humanos y manejarlos desde el Estado, como no se ha hecho en la historia. Quiere vender sus servicios en Chile y Argentina. Elon Musk está en algo muy parecido, predicando abiertamente contra la democracia. En ese contexto es que siete excancilleres estamos trabajando en la candidatura de Michelle Bachelet para la Secretaría General de la ONU, porque se necesitan cambios, y quien los haga debe estar dispuesta a defender los principios que le dieron vida a la ONU, con independencia y autonomía; si no, esta organización estará destinada a un desastre”, sentenció.

Desde una perspectiva más crítica del organismo, el exalcalde de Recoleta y defensor de la causa palestina, Daniel Jadue, afirmó que jamás ha pensado que las Naciones Unidas fueran un lugar de gobernanza del mundo, dado que, a un año de su nacimiento, se realizó la partición de Palestina sin consulta y le entregaron parte de su territorio a Israel.

“Las Naciones Unidas son una organización que representa los intereses del capital internacional en un momento histórico determinado y la repartición del mundo en un minuto determinado; no es más que eso”, acentuó.

De la misma forma, indicó que la conmoción global no puede dejar de lado dos temas fundamentales: por una parte, el capitalismo y, por otra, los pueblos.

“La principal responsable de esta crisis mundial son las Naciones Unidas. En la última reunión del G7 se tomaron acuerdos para volver a exigir a los países más pobres del mundo más recortes y ajustes estructurales para disminuir el tamaño de los Estados y que haya más espacio para las unidades de negocio del capital. El problema no es el mundo basado en reglas; el problema se llama capitalismo y la ONU no puede corregir lo que ha creado, porque el remedio nunca va a venir de donde vino la enfermedad. Yo creo que las Naciones Unidas no tienen destino. No tienen ningún rol que jugar”, concluyó.

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