Elías Collado: el estudiante de Periodismo Usach que lleva la actualidad a niñas, niños y adolescentes desde NTV

Con una trayectoria que comenzó en la actuación y hoy continúa en el periodismo, Elías Collado combina sus estudios en la Universidad de Santiago con la conducción del informativo “¿Qué sucede?” de NTV. En esta entrevista reflexiona sobre la memoria, el pensamiento crítico y el rol social de los medios de comunicación.

Persona de pie en un sector exterior del campus, apoyada sobre una baranda metálica. Viste camisa turquesa, corbata negra y pantalón oscuro. Mira a la cámara con una leve sonrisa. Al fondo se observa un edificio y árboles desenfocados

Desde muy niño, Elías Collado supo cuál sería su vocación. A los siete años ingresó al taller de teatro del colegio “El Pequeño Estudiante”, de la comuna de Recoleta, y su enseñanza media la realizó en el “Liceo Experimental Artístico de Quinta Normal”, administrado por la Universidad de Santiago de Chile.

“Era un taller muy casero, muy de nicho; ahí descubrí el teatro, algo que me ha acompañado toda mi vida. Creo que todo el mundo tiene un llamado a algo que le gusta, y sentía que los otros niños lo tenían en el deporte, en la música o incluso en el estudio, pero yo no. Antes del taller, no había algo que realmente fuera mío, hasta que me encontré con el teatro”, asegura.

Luego de eso, y a través de un casting público, vendría su primer filme, “Cabros de mierda”, del cineasta Gonzalo Justiniano, película que le abriría las puertas a nuevos proyectos, como su participación en la teleserie Isla Paraíso, transmitida por la señal de Mega. Actualmente, es conductor del programa “¿Qué sucede?”, informativo semanal del canal NTV, diseñado para niñas, niños y adolescentes, que aborda la actualidad nacional e internacional con un lenguaje cercano y entretenido.

Mary & Mike

Pero sin duda, uno de los desafíos más grandes para el hoy estudiante de periodismo fue actuar en la serie “Mary & Mike”, emitida por Chilevisión en 2018, que exhibía la escalofriante historia de los agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) Mariana Callejas y Michael Townley, vinculados a los asesinatos del canciller Orlando Letelier y su secretaria, Ronni Moffitt, y del excomandante en jefe del Ejército, general Carlos Prats, y su cónyuge, Sofía Cuthbert, en la que Elías interpretó al hijo menor de los agentes.

“Cuando actué en esa serie tenía 10 u 11 años, era muy pequeño. Fue impactante conocer ese relato, pero formó los valores que hoy tengo sobre los derechos humanos. Mi familia jugó un rol importante; mi madre tomó la decisión de acompañarme a las grabaciones y explicarme lo que había ocurrido en Chile, todo en un contexto adecuado para un niño. Esto hoy lo reflejo en lo que hago en NTV”, relata.

—¿Cómo manejaste la situación de tener que actuar como el hijo de dos agentes de la DINA?

—El teatro y el cine te dan la posibilidad de estar en diversos lados. Si bien fui “hijo” de un asesino como Michael Townley, en la primera película con Justiniano mi papel era un niño que vivía en la población La Victoria, un niño reprimido, pobre, sin sus padres en casa. Este enorme contraste te permite tener altura de miras. Los niños aprenden más cuando juegan y el teatro es un juego; juegas a transformarte en otras personas y uno puede vivir otras vidas en un pequeño lapso de tiempo.

—En ese sentido, ¿crees que haya temas que no hay que tocar para restablecer las confianzas?

—Siempre que se habla del tema de la dictadura, sale a la luz el argumento: “Si tú no lo viviste, no hables”, algo que no creo que sea válido. Uno puede sentir dolor por historias ajenas, lo que hoy se denomina empatía. También se critica que en Chile lo cultural siempre está ligado a la política y la dictadura, como si no fuera un tema importante, como si fuera un tema que debiéramos olvidar, y eso no es así porque sigue existiendo el negacionismo. Es por ello que se hace necesario recalcar la importancia de la memoria para no volver a repetir los errores del pasado.

Llega el periodismo

Actualmente Elías forma parte del Elenco Vocacional de Teatro, tras ingresar a nuestra Universidad a través del Cupo Artístico-Cultural. Y aunque esta disciplina sigue ocupando un lugar importante en su vida, fue el periodismo el que terminó por convertirse en su proyecto profesional.

La influencia venía desde la infancia: en la familia de Elías siempre se habló de actualidad. Su padre es el periodista Simón Collado, quien tuvo un destacado paso por Radio Bío Bío y actualmente se desempeña en el Instituto Nacional del Deporte.

—¿El periodismo siempre estuvo en tu casa?

—Claro, eso de que en la mesa no se habla ni de religión ni de política, en mi casa no corría. Desde niño veía las noticias, me mantenía informado y era algo que se me exigía; siempre fue muy importante opinar. Mi papá me decía: “¿Qué piensas tú de esto que ocurre en el país?”, pero también me preguntaba el porqué y de dónde sacaba mis argumentos, algo que fue muy importante en mi formación. Creo que es importante enseñarles a las niñas y los niños a tener pensamiento crítico. La sociedad piensa que uno, después de los 18 años, mágicamente entiende lo que es la conciencia social y absorbe conocimiento, algo que es falso y explica la ignorancia que hoy existe en el país, porque desde niños no se les enseña.

—¿Y cómo saltas del teatro al periodismo?

—Después de mucho tiempo sobre las tablas, descubrí el periodismo y me di cuenta de que ambos se pueden complementar. Mi papá es un periodista deportivo que de Talca se vino a Santiago. Es hincha acérrimo de Rangers, come completos mojados (yo también); se podría decir que tengo una doble militancia regional. Siempre fui malo para los deportes, pero era un orgullo escuchar la voz de mi papá por la radio. En NTV empecé a comprender mejor esto del periodismo; el teatro me gustaba porque era algo personal, pero llega un punto en que uno piensa: ¿qué quiero yo para el mundo o cómo utilizo mi pasión y mis valores para ayudar a los otros? He ahí la importancia del periodismo en mi vida.

—¿Cómo te proyectas en el periodismo?

—Creo que el periodismo tiene un impacto muy grande en las personas. Es relevante conversar las cosas y yo quería ser parte de ello. Quiero hacer un periodismo cercano a las personas, alejarme de ese periodismo arrogante que trata de tonta a la gente, cuando lo que se debe hacer es conectar con ellas e informarlas para que puedan tomar sus propias decisiones con datos reales. Lamentablemente, esto viene en aumento: cuando se habla con un lenguaje complejo, con ideas que las personas no entienden, no sé a quién están apuntando, siendo que se ha ido perdiendo el foco en los medios de comunicación.

 

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