Dos seminarios son parte de la celebración

Centro Innovo se fija como meta internacionalizar sus empresas incubadas en un período de cinco años

El 30 de noviembre, el Centro de Innovación y Transferencia Tecnológica, Innovo, celebra su décimo aniversario. Su director, el ingeniero Luis Lino, destaca que en esta década se ha ido consolidando como “generador y articulador de vínculos, de puentes, de conversaciones, hacia la empresa y el mercado en general, pero siempre con una mirada desde la transferencia de la ciencia hacia una aplicación tecnológica que, finalmente, se transformará en innovación si es que logra penetrar en el mercado”.
El director de Innovo, el ingeniero Luis Lino, destaca que en estos diez años el Centro se ha ido consolidando como “generador y articulador de vínculos, de puentes, de conversaciones, hacia la empresa y el mercado en general, pero siempre con una mirada desde la transferencia de la ciencia hacia una aplicación tecnológica que finalmente se transformará en innovación si es que logra penetrar en el mercado”.

El próximo 30 de noviembre, el Centro de Innovación y Transferencia Tecnológica, Innovo, de nuestra Casa de Estudios, celebra su décimo aniversario, y lo festejará con una serie de desafíos y actividades que buscan consolidar la gestión del Centro.

 

El director de Innovo, el ingeniero Luis Lino, destaca que en estos diez años el Centro se ha ido consolidando como “generador y articulador de vínculos, de puentes, de conversaciones, hacia la empresa y el mercado en general, pero siempre con una mirada desde la transferencia de la ciencia hacia una aplicación tecnológica que finalmente se transformará en innovación si es que logra penetrar en el mercado”.

 

Es por ello, explica el ingeniero Lino, que la decisión del actual rector del Plantel, Dr. Juan Manuel Zolezzi Cid, de llevar adelante el Centro “fue una apuesta, porque hace 10 años internamente tampoco había mucho conocimiento ni mucha experiencia. La Universidad siempre fue visionaria, pero en esta área había temor. Era muy poco visionario cómo practicábamos la vinculación”.

 

Dos años después de la creación del Innovo, en 2008, nace la incubadora de negocios del Centro, “una unidad específicamente dedicada a la innovación y el emprendimiento, de manera que desde ese momento se comienzan a integrar recursos para ir generando redes, conocer emprendedores, con actividades y programas anuales”, precisa Lino.

 

Cultura del emprendimiento

 

Las ideas o emprendimientos que se recibían en una primera etapa se enfocaron hacia los estudiantes de la Universidad, lo que posteriormente fue derivando hacia todo tipo de público. Actualmente de un total de 32 emprendimientos, el 85 por ciento de ellos son externos al Plantel.

 

En esa línea, Luis Lino advierte que no ha sido fácil difundir y desarrollar una cultura del emprendimiento y la innovación, tanto a los emprendedores como a los inversores.

 

“El desarrollo de esta cultura no es rápida, a veces es a largo plazo, por ejemplo, actualmente el emprendimiento más nombrado en el ecosistema nacional, Diagnochip, es incubado acá, pero ese negocio llegó hace cuatro años, es decir, necesitó varios años para posicionarse”, subraya Lino.

 

Diagnochip está dedicada a mejorar el acceso a la salud de poblaciones de escasos recursos que viven en zonas rurales o donde los recursos médicos son precarios o escasos, a través de kits para realizar antibiogramas rápidos en el punto de atención del paciente con infección urinaria.

 

Otro emprendimiento destacado es Frülz, primera empresa que ofrece al público arilos de granada envasados, negocio que también necesitó algunos años para ser reconocido en el mercado, recalca Lino.

 

Alianzas

 

Por otra parte, el director de Innovo enfatiza que en estos 10 años se han podido establecer alianzas con incubadoras de otras universidades del país.

 

“Las alianzas se crean porque no está el lucro relacionado directamente con los negocios. Entonces aunamos esfuerzos con la Universidad Austral de Valdivia y con la Universidad de La Frontera de Temuco”, puntualiza Lino, agregando que junto a estos planteles tomaron la decisión de “especializarnos como incubadoras de negocios tecnológicos, puntualmente en el área de las ciencias de la ingeniería, de las ciencias de los alimentos, biotecnología y ciencias de la salud, que, por lo demás, están dentro de las más fuertes de nuestra Universidad”.

 

Asimismo, Lino enfatiza que el trabajo del Centro se complementa con la Dirección de Gestión Tecnológica (DGT) de la Vicerrectoría de Investigación Desarrollo e Innovación de nuestra Casa de Estudios, con el fin de aumentar la participación de los estudiantes.

 

“De ahí nace el U. de Santiago Emprende, que es un programa de ambas unidades, que busca incentivar a los estudiantes a emprender y se compone de talleres de orientación, seminarios, concursos, premiaciones y apoyo directo a la innovación y a la gestión del emprendimiento en negocios científicos y tecnológicos”, detalla Lino.

 

El director de Innovo precisa que “tenemos un ingreso proyectado de unos 15 incubados al año, pero algunos caducan, superan los 4 años que dura el convenio o el mercado deja de reaccionar a su propuesta, por lo que egresan unos 10”.

 

Al respecto, sostiene Lino, que “con el concurso From Lab to Market III, que se inició el pasado 19 de mayo y finaliza el próximo 12 de julio, van a ingresar 10 nuevos incubados de base científico tecnológica. Esperamos ver muchos participantes, porque en este concurso se puede optar a 60 millones de pesos”.

 

Desafíos

 

El director de Innovo aclara que el Centro se ha planteado desafíos tanto internos como externos. Al interior del Plantel espera aumentar la cartera de incubados tanto con estudiantes como con ex estudiantes.

 

“Y entre los desafíos externos el más importante es aumentar las ventas de nuestros incubados, que en realidad es un desafío que es parte de la incubadora”, indica Lino, y acota que como Centro se han fijado una meta.

 

“De aquí a unos 5 años más, cuando celebremos el decimoquinto aniversario, nos hemos planteado ser una incubadora con puentes internacionales y que ya hayamos cementado el camino y articulado relaciones internacionales que catapulten a nuestros incubados hacia mercados más grandes, más globales”, acentúa.

 

Y añade que “la idea es empezar a mostrar la calidad de nuestros proyectos y empezar a generar una demostración continua de nuestros proyectos a esas redes internacionales”.

 

Actualmente el Innovo mantiene convenios con incubadoras de universidades de Uruguay y Perú e inició conversaciones con planteles de Brasil. Según explica el ingeniero Lino, “uno de nuestros objetivos es que en los próximos cinco años deberíamos tener un puente mucho más extenso hacia el mercado asiático”.

 

Aniversario

 

Finalmente, el ingeniero Luis Lino enfatiza que el décimo cumpleaños del Innovo, “lo vamos a celebrar haciendo cosas. Para ello realizaremos otros dos seminarios, que se suman al de mayo pasado. El primero tendrá el fin de reunir redes de inversionistas para que expongan qué falta para movilizar mayor cantidad de dinero, esencial para que funcionen los emprendimientos, mientras que el segundo coincide con el aniversario y, por tanto, continuar posicionando el mes de noviembre como el mes del emprendimiento”.