Psicóloga estadounidense explica mecanismo mental que evalúa la generosidad

  • La investigadora evolucionista, Dra. Leda Cosmides, indica que a través del Welfare Trade Ratio, un mecanismo que mide la disposición a la generosidad, el cerebro humano realiza una ecuación costo beneficio para evaluar a quién o quiénes prestar ayuda.

 

Hace algunos días, la renombrada investigadora estadounidense en el campo de la sicología evolucionista, Leda Cosmides, ofreció una conferencia en nuestra Universidad, donde explicó el mecanismo por el cual el cerebro humano, desde los inicios de la especie, evalúa cuándo ser generoso con otras personas.

En su conferencia ¿Por qué la gente no aprecia la mano invisible? Reciprocidad y el Bienestar de los Demás, se refirió a los aportes de la perspectiva evolucionaria en las Ciencias Sociales, a través de un instrumento de medición de la disposición a la generosidad que denominó Welfare Trade Ratio (relación comercial de bienestar).

Esta medición contempla una serie de variables que son calculadas por el cerebro, inconscientemente, al momento de decidir hacer algo por otra persona, como la relación familiar, la cercanía, cuánto ha hecho esa persona por uno, entre otros elementos.

“La idea de este planteamiento es que nuestras motivaciones para ayudar a otras personas evitando dañarlos, están reguladas por variables internas, conocidas como el WTR y que nuestras mentes computan con montones de datos”, señaló la Dra. Leda Cosmides.

Ecuación para ayudar

La medición no es al azar. La investigadora ha determinado una fórmula técnica que calcula el costo para una persona versus el beneficio para el otro, y viceversa. Esa ecuación tiene un umbral, o parámetro personal, que marca la disposición de  alguien para ser o no generoso con el otro, considerando que el costo no sea tan alto, mientras que el beneficio sí; y si el costo es alto, el beneficio debe serlo en proporción. Pero si el beneficio del otro es poco, aunque el costo sea poco, se evita.

“Esta variable regula las decisiones respecto a quienes queremos ayudar, y puede cambiar o puede enojarnos cuando la medición de alguien hacia nosotros es demasiado baja”, añadió.

Ese mismo mecanismo (WTR) estima que al conocer el umbral o evaluación de otra persona conocida, si no es equivalente de manera recíproca, aparece el enojo. El enojo o enfado humano se percibe cuando el resultado de la ecuación es insatisfactorio a lo que se espera, cuando en la comparación, el sacrificio del otroes menor.

Hasta ahora los experimentos que el equipo de la Dra. Cosmides ha estudiado en el Center for Evolutionary Psychology, de la Universidad de California en Santa Bárbara, han evaluado los costos-beneficios en relación con dinero, pero están analizando incorporar un indicador de valor diferente, como el tiempo, que también es escaso y no recuperable.

“Suena fácil, pero hay que definir si se intercambiarían horas entretenidas o aburridas”, explicó la investigadora, agregando que han experimentado imponiendo la condición de entrega de tiempo de la propia vida para extender la vida de otro.

Salvar al mundo

Este planteamiento suma valor para las personas, porque les da la posibilidad de comprender “porqué a veces se enojan sin entender bien cuál es el problema o la situación que les molesta”, acotó la sicóloga. “Creo que ayuda a entender mucho mejor las propias relaciones y también puede ayudar más rápidamente a resolver problemas, porque los identifica y ayuda a entender si se trató de una acción a propósito o algo no planificado por parte de otro”, acotó.

Al término de la conferencia, la Dra. Leda Cosmides invitó a la audiencia, compuesta por estudiantes de pre y postgrado de la Escuela de Psicología, a nada menos que ¡salvar el mundo!

“Mucha gente entra a estudiar Psicología, o ciencias sociales, para hacer del mundo un mejor lugar; y si tratas, pero no entiendes la Psicología Evolucionista, puedes hacer las cosas peor”, indicó.

“Cómo hacemos del mundo un mejor lugar, puede ser una pregunta muy complicada”, sostuvo explicando que “si tratamos de mejorar o sanar al mundo sin conocimiento de la naturaleza humana, es como operar con los ojos vendados. Por eso, creo que es mejor entender la sicología humana y que los esfuerzos para hacer un mundo mejor tengan un mejor efecto”, concluyó.

La conferencia de la Dra. Leda Cosmides, en el Salón de Honor de nuestra Universidad, fue gestionada por la vicedecana de Investigación y Postgrado de la Facultad de Humanidades, Ana María Fernández, con el objetivo de inaugurar las Actividades Interdisciplinares de Investigación y Postgrado de esa Unidad Mayor.