Escolares editaron 60 libros digitales con apoyo de profesionales con sello U. de Santiago

  • Se trata del proyecto Edición Digital en Aula (EDA), iniciativa de la Editorial Librosdementira, que busca acercar el mundo de los libros, la escritura y la lectura a los escolares mediante la creación de libros digitales.


Periodistas, educadores e ingenieros de nuestra Universidad lograron que niños de diversos establecimientos educacionales de la Región Metropolitana y de Rancagua crearan sus propias producciones literarias.

Se trata del proyecto Edición Digital en Aula (EDA), iniciativa de la Editorial Librosdementira, que busca acercar el mundo de los libros, la escritura y la lectura a los escolares mediante un enfoque que promueve el “aprendizaje significativo” de contenidos literarios mediante la creación de libros digitales.

El proyecto ganó el Fondo del Libro 2012, apoyado por la U. de Santiago, y se ejecutó durante ocho meses en tres establecimientos educacionales: el Instituto Femenino Superior de Comercio de Santiago y el Liceo Industrial Pedro Aguirre Cerda de Rancagua, ambos administrados por nuestra Casa de Estudios; y el Complejo Educacional Maipú, Anexo Rinconada.

El resultado fue la producción de 60 libros digitales. La iniciativa, inédita en Chile y en América Latina, aprovecha las tecnologías disponibles en la red para introducir a los estudiantes en el rol de editor.

Según explicaron los autores de la iniciativa, al interior de los cursos se formaron grupos literarios para transformarlos en “libros de mentira”, mediante la técnica del papel digital. “En el camino aprenden nociones de diseño y la mecánica particular que opera al interior del objeto libro: cuáles son las partes que lo componen, qué función cumplen, y la importancia de éstas”, explica Luis Cruz, director de la Editorial Libros de Mentira y periodista titulado por la U. de Santiago.

El proyecto finalizó con una ceremonia que tuvo lugar en el Salón de Honor, y en la que el vicerrector de Vinculación con el Medio, Dr. Sergio González valoró la iniciativa, pues se enmarca en un proyecto de Responsabilidad Social con el sello de la U. de Santiago.

“Logran hacer una conexión con colegios con estudiantes socialmente vulnerables, que les permiten no sólo desarrollar un proyecto pedagógico y educacional, sino también de desarrollo profesional y de promoción de la lectura y la posibilidad de hacer un libro, en estudiantes de primero y segundo medio, lo que es algo inédito”, comentó la autoridad.

A juicio del Dr. González, este proyecto sintetiza muy bien la identidad del sello institucional: excelencia, calidad e inclusión social. “En ese sentido, iniciativas como ésta quedarán incluidas en el sello Responsabilidad Social Universitaria (RSU), que estamos conformando. Al mes de enero queremos tener las primeras iniciativas de la Universidad o de su entorno, como en este caso de sus ex estudiantes, con el sello RSU U. de Santiago, que los distinga en el medio externo y en el interno”, anunció el vicerrector de ViME.

Por su parte, Luis Cruz, director de la Editorial Libros de Mentira, afirmó que el proyecto “los deja muy conformes y contentos”, debido a que fue un piloto que se logró aplicar en tres colegios. “Lo ideal es que lo podamos escalar a más instituciones, o en los mismos colegios, pero en más cursos, como un complemento de la asignatura de Lenguaje y Comunicación”, aseveró.

En tanto, Gabriela Martínez, directora del Departamento de Comunicaciones y académica de la Escuela de Periodismo, en su intervención puso de relieve que para nuestra Universidad “esta instancia constituye motivo de satisfacción, pues el equipo Libros de Mentira, liderado por estudiantes formados en las aulas de la Escuela de Periodismo, de la que también formo parte, marca nuevamente un hito en su desarrollo profesional con este proyecto innovador que hoy culmina”.

La experiencia de estudiantes y profesores
Agustín García, estudiante de Maipú: “Fue una experiencia muy gratificante, especialmente ver el resultado final. Pienso dedicarme a hacer Manga (cómic en japonés) y en lo posible editarlo en ese formato”, aseguró.

Belén Cáceres, estudiante de Maipú: “Este proyecto me pareció fuera de lo común. Además, incluyó la tecnología. Ver el paso a paso y los resultados fue una muy buena experiencia. Con este proyecto pude comprobar que la lectura es muy útil”.

Por su parte, Daisy Rojas, profesora del Liceo Industrial Pedro Aguirre Cerda de Rancagua, valoró la iniciativa porque sostuvo que “los niños a esta edad (1º y 2º medio), no son muy asiduos a la lectura”. También relevó el carácter no centralista del proyecto, al permitir que un liceo de Rancagua pudiera participar en la iniciativa.